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Pacto

 Vamos a contarnos un secreto. De esas cosas que nos suceden una sola vez en la vida, y que nos marcan por siempre; que nos dejan con esa sonrisa en la cara, esa que no sabes explicar, y con ese brillo en la mente que te acompaña aun cuando todo calla. Vamos a contarnos cómo somos realmente. Sin máscaras. Sin ensayos. Sin mentirnos. Vamos a conocernos con sólo palabras e imágenes, con sólo recuerdos; que son míos, Que son tuyos, aunque no sean recuerdos de ambos, aunque nos hayan construido por separado. Vamos a contarnos todo. Incluso lo que nos da miedo decir. Vamos a decirnos cuantas estrellas ves en el cielo, parecen mirarnos de vuelta. Vamos a intentar adivinar cuántos peces hay en el mar, como si contar fuera una forma de quedarnos. Vamos a perdernos en la luz, en el atardecer, o en el reflejo de esa luna que, desde este lado en donde estoy, se mira mejor, porque me sostiene cuando pienso en ti. Vamos a contarnos algo de esas aventuras que se viven en sueños, de esas que te d...

Mensajes

Hay cosas que no se dicen, pero se sienten cuando la distancia desaparece. Cuando te tomo de la mano, no es sólo un gesto: es quedarme, es decirte sin ruido que este instante también me pertenece contigo. Cuando te miro a los ojos y sonrío, es porque te reconozco más allá de lo que muestras, porque te veo incluso en lo que callas. Cuando apoyo mi cabeza en tu hombro, dejo ahí el peso del día y confío en ese lugar que siempre sabe sostenerme. Cuando camino a tu lado y acompaso mi paso al tuyo, entiendo que no se trata de avanzar, sino de hacerlo juntos, sin empujar el tiempo. Y cuando nuestras miradas se encuentran y se quedan, desnudas de prisa y de palabras, sé que no necesitamos decir nada, porque en ese silencio, mirándonos, ya nos hemos dicho todo.

Laureada

Ella podría haber sido escrita por una voz que conoce el temblor de la piel, porque su cuello es un verso que se lee con los labios y su espalda se ofrece lenta, como un poema que pide ser recorrido sin prisa, con la respiración cerca. Habita sus cuarenta con la elegancia de quien ya sabe provocar. Su piel no presume: convoca, sus pechos guardan la pausa exacta donde la mirada aprende a quedarse, y su vientre —tibio, vivo— late como esos versos que hablan del deseo desde la sombra y el pulso. Su sensualidad no grita: atrae, se desliza en la forma en que camina, en cómo se deja mirar sabiendo que su cuerpo es perfecto a mis ojos. Cada curva responde al tacto imaginado, a la cercanía que aún no ocurre pero ya arde. Y su corazón —ese corazón único— late hondo, profundo, como la poesía que nace del cuerpo y de la tierra. Amarla es aprender que hay mujeres que no se desean sólo con el cuerpo, sino con la palabra, con la espera, con el hambre dulce de volver a leerlas.

Pensándonos

No sé qué nos ha pasado. Las pláticas se detienen, las miradas se pierden y esos latidos ya no están al mismo ritmo. Será que los tiempos cambian, será que los sentimientos evolucionan, o será que tú y yo ya no somos las mismas personas. Solo me lo pregunto para mí mismo. No tengo la intención de que tú me digas lo mismo. Si te pregunto, tengo miedo a la respuesta; y si me respondes, tengo miedo a lo que venga. Vamos a vernos nuevamente con esos ojos inocentes que parecen que no nos conocemos. Vamos a sentirnos de nuevo, esperando que el mundo amanezca otra vez. Vamos a tenernos, como siempre debió haber sido. Vamos a hacer uno, vamos a hacer un mismo latido.

Justo hoy

Los días nublados se parecen a este amor que camina despacio, con el viento de frente, levantando polvo de dudas como en las tardes largas de avenida mojada. Hay miradas que son nubes bajas cargadas de silencios, palabras que caen finitas como llovizna sobre el parabrisas del alma, y otras que se sueltan de golpe, lluvia fuerte golpeando techos de lámina, recordándonos que el cariño también cala cuando no encuentra dónde guarecerse. Entre el olor a tierra mojada y el café que se enfría en la mesa, seguimos ahí, agarrados de la misma esperanza, aprendiendo a querer incluso cuando el cielo se nos viene encima. A veces el granizo cae sin avisar, piedritas heladas golpeando la paciencia, marcando moretones invisibles en lo que sentimos, pero el amor resiste como esas flores tercas que brotan en las banquetas rotas. Caminamos bajo el mismo paraguas, cruzando juntos el aguacero, sabiendo que no todo es sol ni calma eterna, pero que aun en medio de la tormenta hay belleza en avanzar lado a la...

Caldo a dos fuegos

1. Preparar el mandil Lava las miradas como cilantro fresco y deja la carne del deseo a temperatura ambiente: todo se enciende mejor cuando está listo para el tacto. 2. Picar para el molcajete Muele nervios e inseguridades hasta volverlos polvo, dejando sólo la textura suave de la confianza sobre la piedra compartida. 3. Sofrito en cazuela Dora paciencia y curiosidad en aceite tibio, mezclando palabras dulces hasta que el aroma de la cercanía empiece a soltar vapor. 4. Integrar al caldo Incorpora los cuerpos-ingredientes al hervor, moviendo con cuchara de madera para que se encuentren sin romper sus formas. 5. Sazonar al gusto Agrega sal de caricia medida, chile de atrevimiento tenue y hierbas de improvisación, ajustando cada nota al paladar de ambos fuegos. 6. Dejar a fuego lento Permite que burbujee sin prisa, cuidando el punto exacto donde la pasión espesa el caldo sin dejarlo rebasar. 7. Reposar y servir en barro Apaga la lumbre, deja asentar los sabores, y sirve caliente en platos...

Afueras

Nos encontramos como se cruzan dos trayectorias improbables en la vastedad del cosmos: por una ecuación secreta hecha de latidos y azar, mientras las estrellas nos miraban aprender a nombrarnos luz. Éramos fuego suspendido entre lunas, una constelación recién dibujada sobre la piel, orbitando la pasión con la inocencia de quienes creen que el infinito cabe en dos manos enlazadas. Cada beso parecía alterar la gravedad del mundo, doblar el tiempo, encender supernovas íntimas donde el amor sincero y desbordado latía como una galaxia recién nacida. Ahora somos fragmentos flotando en el recuerdo, polvo de estrellas disperso por la memoria del universo que fuimos. Nuestras lunas ya no se buscan, nuestras constelaciones se han difuminado en nombres que el cielo apenas recuerda, pero la matemática imposible de aquel encuentro sigue vibrando en la vastedad: dos almas que coincidieron una vez y dejaron, como eco de luz, una estela eterna hecha de nostalgia, pasión extinguida y amor convertido en...

Otras memorias

La miro como quien contempla una obra que se completa en capas: su piel tatuada no grita, susurra memorias, pequeñas marcas del camino que ha recorrido, mientras su estilo alternativo acompaña con discreción la fuerza que habita en su mirada. No es la tinta lo que me enamora por sí sola, sino la manera en que dialoga con sus pensamientos, cómo cada trazo parece guardar una experiencia y, al mismo tiempo, le da forma a esa sensibilidad particular con la que observa el mundo. En ella, lo externo no eclipsa lo interno; al contrario, lo revela, como un mapa sutil donde la belleza física se vuelve extensión natural de su profundidad emocional. Y cada vez que la veo regresa el asombro completo: me atrae su presencia tatuada como testimonio de vida, pero me atrapa aún más la luz tranquila de sus ojos, esa forma única de pensar y sentir que transforma cualquier gesto en una declaración de autenticidad. Me enamora la armonía entre su historia escrita en la piel y su voz interior, porque en la u...

Todo el año

 En el frío del invierno nos buscábamos las manos, como si el temblor fuera sólo una excusa para quedarnos; la primavera nos sorprendía con besos recién nacidos, pasión en flores abiertas, promesas dichas sin sonido; después el verano ardía en risas sin relojes ni temor, piel salada, miradas largas, futuro escrito con sudor; y al llegar el otoño, entre hojas y silencios nuestros, hablábamos de despedidas sin pronunciar nunca el adiós. Así gira el año y giramos nosotros, volviendo al mismo lugar: al banco donde el frío empieza, donde la flor vuelve a brotar. No sabemos qué decide el tiempo ni qué rumbo el destino da, sólo que en cada estación se aprende a querer y a soltar. Invierno, primavera, verano y otoño vuelven a pasar, y entre pasos que se alejan, siempre acabamos por regresar al punto exacto del recuerdo donde aún vive ese amor: dos almas que se buscaron, sin saber quiénes serán hoy.

Una noche más

Letras de noches pasadas, que se duermen mientras los suspiros se acaban; dame un latido, regálame un sentido, sólo eso ahora pido para seguir describiendo con ideas tu belleza. No encuentro el tiempo entre sombras quietas y me pierdo en la añoranza, dame un momento y deja que me gane una noche más bajo la luz callada de la luna.

Sucedió

Sus besos me elevan en secreto y sus abrazos sostienen todo lo que no podemos decir. Nos acercamos a destiempo, robándole segundos a la prudencia, queriéndonos en el arte del silencio: miradas largas, manos que apenas rozan, palabras guardadas para no delatarnos. Somos frontera y deseo, prohibidos y cómplices; ya cruzamos una vez la distancia que fingimos cuidar, y sé —como ella sabe— que no fue la última: hay fuegos que se esconden, pero nunca se apagan.

Diario

Me gustas de todas las maneras en que una mujer puede gustarle a un hombre: con tus risas claras y tus silencios inquietos, con tus certezas firmes y tus dudas suaves, en tus días altos y también cuando el mundo pesa. Me gustas cuando amanece sobre tu mirada y cuando la noche nos vuelve más cercanos; me gustas mientras hablas, mientras callas, mientras existes sin darte cuenta de lo mucho que ocupas en mí. En cada acción pequeña —preparar un café, caminar juntos, cruzar miradas al pasar— encuentro un motivo nuevo para quererte. Me gustas en cada parpadeo que se me escapa pensando en ti, en cada instante cotidiano que se vuelve amor sólo porque estás. No te quiero desde la perfección, te quiero desde lo real: desde lo que somos cuando nos equivocamos y volvemos a intentar, cuando dudamos y aun así nos elegimos. Me gustas así, completa, verdadera, mía y libre, como se gustan las cosas que llegan para quedarse sin pedir permiso.

Cambios

Estoy confuso por pensar en un mundo distinto, un mundo tranquilo, un mundo sin tus murmullos.Estoy distante en un mundo sin sentido, con tonos grises y suspiros sin alma, un mundo sin tus pupilas.Estoy cansado en un mundo que no habla, no siente y no se quiere, un mundo apagado y con latidos lentos, un mundo sin tus caricias.Estoy a punto de cambiar el mundo, evitar el destino, en un mundo sin ti, no vale la pena intentar vivir.

En cualquier lugar

Algunas veces no puedo sentirte, no puedo soñarte, solo puedo pensarte. No lo veo como algo malo o como parte del olvido; lo veo como un camino y un diferente destino. Supe tu nombre desde antes de conocerte, supe que tu nombre es luz y oscuridad, supe que tiene todas las letras y que lo escribo con faltas de ortografía. Lo hago así para que seas mía, única y con sonidos diferentes. Te pienso en todas las eras, en diversas historias; te siento sin miedo y sin frío, afuera en el espacio o abajo en el mar, siempre con ese brillo que te hace inmortal. Te sigo deletreando sin sentido humano, pero con toda la carga de los eones del universo. Eres distancia y eres un punto que late al ritmo de mi corazón, de mi razón, y te quedas siempre hasta que yo muera y, al otro día, reviva. Me vivo en un sueño sin suerte y sin presente, y como no existes en él, vago en la demencia. Existo por polvo cósmico, me siento invadido por todas las realidades, muchas líneas dimensionales, muchas vidas con pena ...

Hoy, y se lee cualquier día

Es mutuo y constante: nos prendemos el corazón, nos alimentamos el fuego del alma con sólo miradas, con sólo unas palabras, con sólo un movimiento que no siempre es con el cuerpo. Si no es algo más sencillo, es algo más tranquilo; es un eterno latido.

Antes

Quiero quererte como se hacía antes, quiero tener la emoción de tocar tus manos y que me platiquen que ha pasado en tu día, quiero buscar tu mirada apenada mientras tus labios sin moverte me quieren besar sin miedo, quiero atreverme a tocar tu cabello, perder mis dedos en esa electricidad que provoca este toque, este roce y la tensión de dos amantes que no son expertos, quiero esperar a fuera de tu casa con la sonrisa boba desde que llegó y espero a que salgas, quiero no tener las palabras adecuadas, decir cosas que te den risa y a mí me provoquen vergüenza, quiero tener tantas cosas en mi mente y olvidarlas todas al abrazarte, quiero quererte como antes, quiero que seamos dos amantes con miedo, quiero quererte seamos un suspiro doble y quiero que haya un sentimiento que no tiene nombre, te quiero querer como antes, pero no olvides que te querré ahora y por siempre.

Este tiempo

No encuentro palabras justas para describir mi sentimiento; solo me llegan imágenes tuyas para revivir, una y otra vez, el momento. No es tiempo de más dudas: solo debo guardar tus ojos en mi memoria, en mi latir, en mi historia. No encuentro la forma de expresar lo que siento; solo lo dejo libre para que llegue a ti. Sé que necesito el sonido de tu voz para estar en paz, sé que al tener tu mirada en mí lograré suspirar. No encuentro porque no estoy buscando: tengo lo que quiero, y eso me mantiene vivo. Siento que respiro un mundo mejor y tranquilo… respiro un mundo contigo.

Verdad

  El amor no es eterno, y a veces tampoco es lo más honesto. El amor es duro, un tanto violento. El amor cambia semblantes, pero también endurece corazones. El amor hiere y cura cicatrices. El amor es consciente, y sin embargo nubla la mente. El amor es un latido constante, un aprender a levantarse. El amor existe porque hay miradas como la tuya en la vida. El amor es un ser vivo más entre la gente. El amor puede morir sin que lo notes. El amor es un conjunto sólido de ideas. El amor está… y tú estás tan real. El amor siempre eres tú.

Motivo

Tan solo fueron diez segundos para perderme en tus ojos, dejarme arrastrar por el remolino de tu cabello y entrar en la locura de mis recuerdos. Tan solo fueron diez segundos para encontrar el sentido de la vida, respirar el aroma del deseo y morir siempre en el intento de cada parpadeo, con el temor de perder tu imagen. Ahora quiero diez segundos cada vez, para que en esos lapsos se construya una eternidad. Esperaré lo necesario y pagaré el precio del destino para ser yo el único mortal que reciba tu beso divino y vivir atado a ese ciclo sin fin de tu belleza y tu amor, hasta el fin de los siglos.

Así

Noche de desvelo, buscada a propósito, pensando en tus palabras y volando entre tus anhelos. Tocando el cielo, acariciando estrellas; eso es lo que tengo y eso es lo que quiero. Tus ojos, tus labios, tu voz al pronunciar mi nombre… lo demás, todo lo demás, nace en un deseo.

Así es

  Te quiero porque lo siento, y porque no encuentro palabra más poderosa. Te quiero porque eres tú, y no me imagino al lado de otra persona. Te quiero porque, sin decirlo, me haces saber que tú también lo haces. Te quiero porque juntos somos uno, y siempre seremos amantes.

Duda

 A veces me pregunto si somos una estrella que no quiso caer, suspendida entre constelaciones que olvidaron su nombre. Tal vez seamos dos cometas que se cruzan solo una vez cada mil años, dejando una estela breve pero inolvidable. ¿Qué somos? ¿Un parpadeo en la vía láctea? ¿Un poema escondido entre los anillos de Saturno? Cuando pienso en ti, me siento trompo girando en tu recuerdo, y tú pareces un balero que no termina de aterrizar en la palma del corazón. Jugamos sin tocarnos, como si fuéramos parte de un juego antiguo que nadie recuerda cómo se gana. Y sin embargo… a veces creo que somos personajes secundarios de una novela que alguien olvidó terminar. Amores que se rozan entre páginas, buscando una historia donde sí se den el beso. Somos tal vez un globo de cantoya atrapado entre las nubes y un cielo que no sabe si dejarlo ir o abrazarlo. Tú, con tus silencios cargados de música, y yo, con mis palabras disfrazadas de estrellas fugaces. ¿Qué somos? No lo sé. Pero si algún día el...

R 1.0

Mamá… Sé que el tiempo ha sido inclemente con tu cuerpo y tu memoria, pero no hay un solo día en que no reconozca la fuerza que dejaste en nuestros pasos. Fuiste madre y padre, guía y refugio, arquitecta de un hogar donde nada faltó, aunque para lograrlo tuvieras que dejarte al último tantas veces. Tu voz —esa que aún busca historias en el radio— y tu risa suave cuando suena un acordeón, siguen siendo abrigo, mamá… abrigo como lo fueron en mi niñez. Hoy que la salud tambalea, y que a veces los recuerdos se te escapan como agua entre los dedos, quiero que sepas algo: cada instante contigo es un regalo que atesoro. No hay olvido que borre lo que sembraste, ni fragilidad que opaque lo que fuiste y eres. Ahora que eres bisabuela y el mundo parece más confuso, quiero que lo tengas muy claro: no estás sola. Estoy contigo, está mi hermana, y también está mi hermano… sí, él también, aunque no lo veas, está en cada gesto, en cada memoria que aún florece entre tus manos. Te amamos, mamá… con una...

News

Interrumpimos la calma del día para reportar un suceso inesperado: su risa. Sí, esa que estalló sin previo aviso entre tazas de café y murmullos distraídos, y que dejó en el aire una vibración distinta, como si algo importante —aunque invisible— hubiera ocurrido. Vecinos aseguran que el sol pareció asomarse con más ganas después de oírla, y que el tiempo, por un segundo, se detuvo a escuchar. La carcajada fue breve, pero suficiente para causar un leve desajuste en la normalidad. Se detectaron sonrisas espontáneas, suspiros largos y miradas que buscaron sin saber qué. Se desconoce su origen, pero se confirma su impacto: fue ella. Su alegría desordenó la jornada, cambió titulares internos y dejó en el aire la sospecha de que la belleza, a veces, se manifiesta como risa… y se vuelve noticia.

Mi Menilla

 Mi niña hermosa  Un vocho anaranjado  Una mañana con restos de lluvia Un muchacho nervioso y emocionado Una muchacha pálida pero con una sonrisa eterna Un ladrido de perro  Un sentimiento que no reconocía Una luz envuelta en cobijas Eso es lo que recuerdo del día en que llegaste, en el que mi vida también cambió, en el que dejé de ser niño y me convertí en un tío, no olvido esa primera vez que te vi, nunca olvidaré la primera vez que tomaste mi dedo, y no olvido jamás el amor que te tengo y la vida es buena conmigo porque en ella existes tú. Te amo mi niña!!! Y aunque el tiempo ha pasado y hoy ya eres una mujer, para mí seguirás siendo esa luz envuelta en cobijas que me enseñó a amar sin medida.

Se quedo

  Hay algo en mí, sí, algo que llegó sin aviso y que se quedó. Pero no se nota cuando río fuerte, cuando abrazo a los míos, cuando manejo con la música a todo volumen o cuando me dejo querer sin apuros. Sigo siendo el mismo: el que disfruta los pequeños momentos, el que se burla de sí mismo, el que ama con todo. No todo está en su lugar, pero lo que importa sigue firme. Hay días con más sombra, sí, pero también hay luz que se cuela por todos lados. Y mientras pueda seguir riendo, sintiendo, soñando, yo sigo aquí… como si nada, pero más vivo que nunca.

Valor

Te miro desde el camión, mientras en la banqueta barres tus pasos como quien no quiere dejar huella. Yo recojo lo que otros tiran, pero a ti… a ti te quiero juntar con cuidado, como si fueras el pedazo limpio de ciudad que se salvó del olvido. En cada vuelta me digo: “no seas güey, díselo ya”, pero me gana el silencio, como cuando la bolsa está rota y uno la levanta sin hacer ruido pa’ que no se riegue todo. No tengo flores, pero tengo olor a madrugada, a guantes sudados y a chamba bien hecha. Si supieras cómo me brillan los ojos cuando te asomas con tu cafecito al paso del camión. No traigo carrazo, pero mi camión canta, rechina y late, como mi pecho cuando pasas. Si tú quisieras, te recojo cada noche —no como basura, sino como tesoro perdido entre las calles de esta ciudad rota y hermosa.

Antes de que nos olviden

  No alcancé a volver a casa, mamá. El suéter que me tejiste quedó tirado entre los gritos, y mi libreta —la de espiral azul— aún tiene escrito el sueño de convertirme en historiador. No abracé a papá esa mañana, pensé que habría tiempo. No me despedí de mis amigos de la prepa, ni devolví el libro de poesía a Jacob ni a Claudia. El mundo se rompió de golpe cuando las luces se apagaron y el estruendo de las botas no traía auxilio, sino plomo. No veré mi título colgado en la pared, no veré las ofrendas en las islas por el Día de Muertos, no caminaré por la facultad de Filos con mis hijos tomándome de la mano. El futuro me fue arrebatado entre ráfagas. Fui un número de cuenta más en un pase de lista que el gobierno nunca hizo, una voz que creyó en la palabra y encontró la censura escrita en sangre. No caí por error, caí por pensar, por alzar la voz, por creer que México podía ser mejor. Mi cuerpo no volvió, pero aún hay huellas de mi paso en Tlatelolco, y una rabia su...

Receta 1.1

 No encontré un recetario exacto, pero lo intento: tomé una taza de aire, una pizca de valor y revolví despacio con palabras simples. Agregué una cucharada de tus sonrisas, un poco del temblor que me da cuando estás cerca, y puse todo a fuego lento, como se empieza a cocinar el amor: sin prisa, con cuidado. No sé si esto se sirve en taza, en carta o en silencio, pero lo dejo aquí como quien deja un pan tibio sobre la mesa. Me gustas. Y si tú también quieres, podríamos seguir preparándolo juntos… sin recetas, con las manos limpias y el corazón dispuesto.

Lejos

Nos fuimos soltando como se enfría el café olvidado en la mesa, sin discusiones, sin portazos, sólo dejando que los días pasaran. Aún quedan pedacitos de tus risas flotando en el aire tibio de esas tardes de verano, como si el calor guardara un eco de lo que fuimos. Si este adiós llega en una esquina cualquiera, que sea en una de esas por donde reímos tanto. Donde la ciudad nos vio tomados de la mano, sin saber que un día pasaríamos por ahí sin mirarnos. Tal vez entonces, al cruzarnos, nuestras sombras se reconozcan antes que nosotros.

Cómo se contempla una hoguera

 No sabías cómo mirarme.   Te descubriste lentamente, como quien no quiere ser vista del todo,   pero no me quitabas los ojos de encima,   esperando, tal vez, que mi rostro dijera lo que tus inseguridades temían escuchar. Pero no sabías lo que yo ya sentía por dentro.   Mi deseo no se arrastraba con pereza, no se encendía a medias.   Estaba ardiendo.   Desde antes de que bajaras el tirante, desde antes de que ese último pedazo de tela cayera al suelo. Y entonces te vi.   Toda tú. Tus caderas…   La manera en que se abrían ante la mirada,   como una promesa indecente, como una invitación antigua,   como un altar de fuego donde todo hombre quisiera perderse.   Y esas piernas tuyas, firmes, largas, llenas de historia y de fuerza,   como columnas vivas que sostenían no sólo tu cuerpo,   sino el peso del deseo que me lanzaste con solo estar de pie frente a mí. Tu vientre, tus pechos, tu piel,   todo era hermoso, sí. ...

Hoy

 Algunas veces queremos definirnos con una palabra, con un acto , con un momento, en tu caso es imposible, eres todo y brillas en cada enunciado, ríes, lloras, amas y no importa cuando suceda, siempre es siempre y tú eres eterna, podemos intentar decir alguna palabra que seas tú, solo se me ocurre: extraordinaria, pero también fantástica, sin olvidar increíble, la lista puede seguir y el amor crecer, tú sabes cuál puede ser tu límite, yo solo sé que nos falta mucho para tocar el cielo, conserva este momento y repártelo en cada minuto, congela este segundo y caliéntalo con tu latido, gracias querido ser de luz por tomar mi mano, gracias vida, por haber compartido contigo mil segundos!!!

Sin más

Que lejos están tus besos, que fríos se sienten los anhelos, el calor en tus brazos es un triste recuerdo. No dejan de pasar imágenes por mi cabeza, reviviendo los tiempos que se perdieron en el infinito, en aquel lugar sin sentido, que se aleja con el paso de los días y escuchando cada vez más lejos el sonido de tu voz. Palabras más, palabras menos, así se muere el presente al momento de enterarse que nunca seremos un poema, una rima o una oración, letras que mueren y con lágrimas se despintan al cálido parpadear del sol, deja ese recuerdo quiero y se parte de mi éter , se parte de lo que me espera al cruzar este mundo sin amor.

Besos y estrellas

Una a una contamos las estrellas en el cielo, jugamos a ponerles nombre y robarnos en algún momento unos besos, tener cerca tu mirada me hacía estar nervioso, no sé cuántas veces perdí la cuenta pero eso si, no fallaba en contar los besos, los primeros fueron con miedo y con mucho cuidado, buscando tu mejilla, respirando a tu lado y sellar tus labios, dos peces en el agua jugando, tu mano en mi mano me dio confianza de seguir buscando, en la segunda tanda de estrellas ya estabas ahora tú a mi lado, me guiaste la boca con la tuya y sentí tu aliento a frita madura, deseosa de probarla nuevamente, dos destellos, dos momentos, dos almas y unidas en ese momento, al final no supe cuántos fueron, solo sé que nos faltaron momentos para fijarnos en las estrellas, me perdí en tus ojos, me encontré en tus labios y así cada vez empezamos de nuevo, ahora sin miedo y con ese deseo de vivir en esos besos.

Hoy

 Hoy nos sentamos de frente y nos contamos todo con sonrisas, nos compartimos la alegría con miradas y nos deseamos lo mejor con nuestras manos entrelazada, hoy nos sentamos de frente y disfrutamos el cielo, nos encontramos mutuamente y nos perdemos en ese eterno parpadear que nos regala una vida a cada momento y nos renuevan las ganas de ser nosotros, hoy nos sentamos de frente y nos dijimos hola, nos abrazamos y nos volvimos historia, hoy nos sentamos de frente y observamos mil vidas juntos, repetimos en cada suspirar la fórmula y compartimos el infinito, cada quien desde su mundo. Hoy nos sentamos juntos y por fin nos conocimos.

Fe

Poder mirarnos de frente y saber que me perderé en lo profundo de tus ojos; viajar a paisajes remotos, mientras sin miedo me tomas de la mano, así sin decir nada seguimos en trance y dejamos que la luz del sol se apague, regresando cada quien a sus lugares y esperando a que haya otra oportunidad de que se besen nuestras miradas.

Trazo

Levanta la mirada y une los puntos uno a uno, deja que los demás veamos cómo va tomando forma tu mundo, una parte aquí, una parte allá y todo tiene sentido, con cada movimiento de tu mano, se va formando un destino, un figura aparece de tu mente al papel, un corazón que late con cada trazo de grafito, gracias por dejar que la belleza exista en tu mente, gracias por dejar que la belleza se quede en este mundo presente, siempre a través de tu ojo y de tu dibujo viviente.