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Solo así

Vamos a platicar del amor: de cómo se siente cuando nos hablamos, cuando nos besamos, cuando nos miramos hasta olvidarnos de respirar. Vamos a platicar de los dos, de esas ganas que ambos conocemos, de los momentos que tenemos y de las despedidas que nunca queremos. Vamos a platicar del futuro: de los días que nos esperan, de las risas que aún nos faltan, de los besos que aguardan su momento y de los abrazos que, estoy seguro, siempre encontrarán el camino. Vamos a platicar de ti y de mí, porque no hay conversación que prefiera más que la de una vida escrita contigo.

Deseos

  Te tengo y te pierdo en un instante, en esa chispa de tiempo que para el mundo es un segundo y para mí, una eternidad. No alcanzan las eternidades para explicar lo que mi soledad siente cada vez que te pierdo así, de repente. No basta una vida para terminar nuestras pláticas; no basta una vida para contarte mis sueños. No bastan dos vidas para desearte tanto, ni dos vidas para empezar de nuevo. Necesito tres vidas para perderme, necesito tres vidas para encontrarnos, necesito tres vidas para entender tu sonrisa. Solo bastan tres vidas para encontrar contigo el sentido de todas las demás.

Hay amores

  A veces me pregunto cuántos nombres puede llevar el amor. Existen los amores que matan: los que desgastan el alma con la ausencia, los que confunden el dolor con la costumbre y dejan cicatrices que el tiempo apenas consigue acariciar. También habitan los amores que salvan. Los que llegan sin hacer ruido, reconstruyen lo que parecía perdido y, con la ternura de una sola mirada, nos devuelven la esperanza de creer que el corazón siempre puede volver a florecer. Hay, además, amores que viven. No porque sean eternos, sino porque cada día deciden elegirse otra vez; porque encuentran refugio en una sonrisa discreta, en una caricia paciente y en el privilegio de caminar de la mano hacia el mismo horizonte. Y luego está el amor como el tuyo. No vino a rescatarme ni a herirme: vino a dar sentido a la fuerza que ya existía en mí. Es el amor en el que deseo permanecer, el que me inspira a ser un mejor hombre, el que quisiera abrazar hasta el último de mis días; porque, si alguna historia...

G 2.8

  Antes de que la lluvia bese la tierra, el mundo guarda un breve silencio. Entonces cae con una elegancia serena que transforma todo cuanto toca. Siempre me recuerda a ti: a la calma de tu seriedad y a esa sonrisa discreta que, sin proponérselo, ilumina mi corazón. Pero ni la lluvia posee el encanto de tus ojos. En ellos encuentro un refugio del que nunca deseo salir; basta una mirada para perderme en su profundidad y descubrir, una vez más, que el lugar más hermoso donde puedo extraviarme siempre será el reflejo de tu mirada.

Dos visiones

  Comenzó como una lluvia fuera de tiempo; tan solo cayeron las gotas, y cada una de ellas con un sentimiento, una gama de sensaciones y una inundación de posibilidades. No quedaban más que dos caminos: tratar de no mojarme y proteger todos mis sentimientos, aislando al mundo de mis pensamientos y buscando no ser aquel que se queda esperando a que la lluvia pasara, esperando a que la vida regresara, esperando a que alguien llegara a salvarme. Y, por otro lado, tomar valor para enfrentar esa gama de lágrimas, de risas, de sabores que no siempre son agradables; dejar que el todo te empape y tratar de organizar cómo vivir, cómo reír y cómo amar. Tan solo eso: vivir en la comodidad de no saber nada o vivir en la comodidad de conocer que hay vidas diferentes.

G 2.7

Mis ojos nunca aprendieron a conformarse; desde que te encontraron, hicieron de tu silueta el único lugar donde quieren perderse. Y es que mirarte se ha convertido en una de mis formas favoritas de quererte. A veces me descubro observándote en silencio, recorriendo cada detalle de ti como quien contempla una obra de arte sabiendo que jamás terminará de descubrirla. Tu rostro tiene esa belleza ligera que parece suspendida en el aire, y tu sonrisa, tan discreta como irresistible, siempre termina provocando la mía… y algo más que guardo para cuando estamos lo suficientemente cerca. No sé en qué momento tus manos comenzaron a convertirse en mi refugio, ni cuándo tus piernas empezaron a robarse mis pensamientos con tanta facilidad. Solo sé que, cuando llego a la curva de tus caderas con la mirada, el tiempo deja de importarme y el deseo se instala entre los dos con absoluta naturalidad. Me vuelves un hombre incapaz de fingir indiferencia; quiero acercarme, sentir tu respiración mezclándose...

G 2.6

  Dicen que el corazón late para recordarnos que seguimos vivos; que con cada latido empuja la sangre, sostiene los sueños y le regala al cuerpo la fuerza necesaria para abrazar un nuevo día. Nunca se cansa, nunca pide descanso; simplemente insiste, como si conociera un motivo que la razón aún no alcanza a comprender. Y, sin embargo, hay momentos en los que parece cambiar su compás, como si descubriera un ritmo distinto que nadie le enseñó y que sólo él supiera reconocer. Fue entonces cuando entendí que el corazón no sólo sabe mantenernos con vida, también sabe elegir por quién quiere latir. Desde que llegaste, cada mirada tuya marca ese nuevo ritmo, cada sonrisa le da un motivo más para seguir adelante y cada instante a tu lado le recuerda dónde pertenece. Porque un corazón sano late para demostrar que está vivo; un corazón enamorado late porque encontró a la persona por la que desea vivir cada uno de esos latidos.

G 2.5

Hay miradas que iluminan, miradas que abrazan, miradas que dan calma y miradas que enamoran; la tuya hace las cuatro al mismo tiempo. En un solo instante encuentra mis dudas, acaricia mis silencios, alegra mis días y le recuerda a mi corazón que el mejor lugar para quedarse siempre será donde habitan tus ojos. Por eso mírame, hoy, mañana y todos los días que la vida nos regale. Mírame con esa ternura que desarma mis miedos, con ese amor que vuelve extraordinario lo cotidiano y con esa luz que hace de mi mundo un hogar. Si algún día pudiera pedir un solo deseo, sería que jamás dejaras de mirarme así, porque en tu mirada encontré la forma más hermosa de sentirme amado.

Verte

  No pretendo cambiar tu mundo; jamás intentaría alterar el camino que has construido ni la vida que has aprendido a sostener con tus propias manos. No quiero ser quien te transforme, porque la mujer que eres ya posee una belleza que no necesita ser reinventada. Solo te pediría un instante. Un momento para que te miraras a ti misma con los ojos con los que yo te miro. Que descubrieras la fuerza que escondes cuando dudas, la ternura que regalas sin darte cuenta, la luz que llevas incluso en los días en que crees haberla perdido. Que pudieras reconocer en tu reflejo a esa mujer extraordinaria que, quizá por costumbre o por modestia, olvida contemplarse. Si lograras verte como yo te veo, entenderías que nunca quise cambiarte. Porque todo aquello de lo que me enamoro ya estaba en ti mucho antes de que nuestros caminos se encontraran.

Sin rumbo

  Beso a beso se nos acabó el mundo. Ese mapa que se dibuja en toda tu piel, que de día me lleva al infinito y de noche me hace navegar por los límites sin explorar, buscando refugio en algún momento; la calidez de la playa de tu sonrisa y el éxtasis del reflejo del sol en tu mirada. Seguir sin miedo por las cordilleras que son tus costillas y todas las maravillas que me hacen sentir cuando llego a la cima. Así me pierdo porque yo quiero, y espero que, con la brújula del deseo, me dejes perderme mil veces y me encuentres siempre, sediento de tu compañía.

Reacciones

No llevo la cuenta de todos los besos que nos hemos dado, y he disfrutado cada uno de ellos como si hubiera sido el último. Tampoco puedo decirte cuántas veces me he quedado mirando tus ojos hasta perderme en el tiempo, en mis pensamientos y en ese lugar al que llego cada vez que estoy contigo, un lugar del que ya no quiero salir jamás. No quiero que pienses que no recuerdo las fechas o que no le doy importancia a cada uno de los momentos que hemos vivido. No tengo un pretexto para ello. Solo puedo decirte que disfruto cada día reviviendo, incluso en mis sueños, todo aquello que hizo latir mi corazón cuando hablamos, cuando reímos, cuando nos abrazamos y cuando nuestros labios volvieron a encontrarse. Te has convertido en ese lugar seguro donde siempre quiero volver. Y, sin darme cuenta, desde que te conocí comenzó una vida que no sabía que necesitaba, una vida en la que cada día tiene más sentido simplemente porque tú formas parte de él.

G 2.3

  Eres aquel sol que no solo me calienta en invierno, sino que me mantiene vivo el resto del año. Eres ese refugio que he buscado toda mi vida y que, ahora que por fin encuentro, no quiero abandonar jamás. Eres todas esas ideas que se quedaron guardadas en mi mente; esas historias que siempre tenían un final feliz, pero que yo aún no sabía cómo interpretar. Eres cada sonrisa que se dibuja en mi rostro, la combinación de todas las alegrías del mundo, de todos los poemas que me gustan y de todas las canciones que logran estremecer mi corazón. Y eso es solo una pequeña parte de todo lo que se me ocurre cuando pienso en ti. Me faltan muchas palabras para acercarme a lo que realmente significas para mí, pero creo que es un buen comienzo. Porque, sin darme cuenta, ya empecé a escribir una historia… y tú eres la primera palabra.

G 2.9

  Quiero tener tu olor en mi cuerpo, dejar que se funda con mi piel hasta no saber dónde terminas tú y dónde comienzo yo. Que cada abrazo deje una huella silenciosa, de esas que el tiempo no borra, y que al cerrar los ojos vuelva a sentirte tan cerca que mi respiración pronuncie tu nombre sin decir una sola palabra. Quiero tener tu sabor en mis labios, saborearte una y otra vez hasta convertir cada beso en un recuerdo imposible de olvidar, y tener tu mirada en mi corazón, porque en ella encuentro el refugio de mi ternura y el origen de mi deseo. Quiero que cada vez que nuestros ojos se encuentren, el mundo desaparezca por un instante y sólo existamos tú y yo, unidos por ese anhelo que nace del alma y termina estremeciendo la piel.

Otros días

Vamos a volar, vamos a vivir, sin miedo y sin ataduras; con miradas que nos capturan y besos que nos liberan. Con esas caricias que nos llevan al infinito y ese latido del corazón que no solo marca el destino, sino que lo construye para los dos. Vamos a encontrarnos en cada instante, en cada suspiro compartido, sin preocuparnos por el tiempo ni por las distancias. Que el mundo siga girando mientras nosotros aprendemos a ser refugio, deseo y compañía. Y así, sin relojes que nos persigan y con todas las eternidades posibles aguardándonos, seguiremos caminando juntos, tomados del alma, descubriendo que el amor más hermoso no es el que espera al futuro, sino el que se atreve a vivir plenamente el presente.

Sonido

 Hoy  escuché tu voz por primera vez. Pasé muchas tardes imaginando cómo sería su tono, cuál sería su cadencia, cómo reaccionaría al momento de escucharte, y nada de eso me sirvió. Te escuché muy diferente a como mi mente lo pensaba, pero te escuché igual de fresca, dulce y amorosa como mi corazón lo quería. No sé qué pase en el futuro, no sé qué nos depare el destino. Sólo sé que, en este camino, quiero escuchar todos los días mi nombre en tu voz, como si cada vez fuera la primera vez que mi corazón la reconoce.

G 2.2 e

Tus ojos tienen la extraña capacidad de detener el tiempo cuando se encuentran con los míos. En ese instante, las palabras sobran y el silencio se vuelve cómplice de todo aquello que sentimos. Basta una mirada tuya para que el mundo desaparezca alrededor y sólo quede esa conexión invisible donde el amor, el deseo y la complicidad se abrazan con la suavidad de un sueño del que nunca quisiera despertar. Me gusta cuando tus ojos buscan los míos y se quedan allí, robándome el aliento y regalándome esa sensación hermosa de estar exactamente donde quiero estar. Porque en ese juego secreto de miradas compartidas cabe un universo entero: las ganas de besarte, la paz de tenerte cerca y la certeza de que, entre todas las casualidades de la vida, tú te has convertido en mi lugar favorito. Y aunque nuestros labios callen, nuestros corazones siempre encuentran la manera de decirse cuánto se aman.

Ideas para trabajar

  Te busqué en los caminos equivocados sin saber que no eras un lugar al que llegar, sino una sensación por reconocer. Y cuando apareciste, no te encontré con los ojos ni con las manos; te encontré con esa certeza extraña que nace cuando el amor y el deseo dejan de pelear entre sí y comienzan a latir con el mismo corazón. Te he buscado sin saberlo, te he encontrado al sentirlo, es más fuerte que un latido, es la mezcla del amor y el deseo

Otro

  Te he buscado sin saberlo en cada historia incompleta, en cada abrazo que no logró quedarse y en cada madrugada que se sintió demasiado larga. Y ahora que te he encontrado al sentirte, comprendo que lo nuestro es más fuerte que un latido: es esa mezcla perfecta entre el amor que acaricia el alma y el deseo que incendia la piel con sólo imaginar tu cercanía. Hay algo en ti que me desarma y me reclama al mismo tiempo. Quiero perderme en tus ojos, acercarme a tu sonrisa y quedarme suspendido en ese instante donde el corazón se acelera y el mundo desaparece. Porque cuando pienso en ti, el amor me llena el pecho y el deseo me recorre entero, como una corriente dulce e inevitable que siempre termina llevándome de vuelta a ti.

G 2.1

  Los besos llegan cuando quieren, no cuando uno los llama. Yo los he sentido rondarte antes de que existieran, escondidos en la forma en que te miro, en el deseo silencioso de acercarme a tu boca y descubrir despacio el sabor de tu sonrisa. Como si ellos ya supieran algo que mi corazón apenas comenzaba a entender. No creo que los besos se busquen; creo que se encuentran. Van trazando caminos invisibles entre dos personas, encendiendo miradas, despertando anhelos y llenando de intención cada roce cercano. Y mientras te observo, hermosa y luminosa, tengo la certeza de que todos esos caminos terminaban inevitablemente en tus labios. Por eso imagino nuestros besos como viajeros incansables que por fin hallaron su destino. Llegando lentos, cálidos y profundos, recorriendo la distancia que aún existe entre nosotros para sellarla con ternura y deseo. Porque hay besos que simplemente ocurren, y otros que parecen haber sido escritos desde siempre para dos almas que estaban destinadas a e...

Porn III . 2

Me gustaría mirar tu cuerpo desnudo empezando por tu espalda; que sintieras cómo observo cada centímetro de piel mientras mi cabeza imagina las cosas que podrían pasar. Pasearme de tus labios a tus ojos y perderme en tu sonrisa, dejando que el tiempo se detenga un instante entre nosotros. Seguir mirando tu pecho, esos senos firmes que solo sienten cómo los beso con los ojos, como si mi mirada pudiera acariciarlos con una ternura imposible de ocultar. Recorrer el resto de tu cuerpo ahora a la inversa, de tus pies a las rodillas, y quedarme observando esa cicatriz tan tuya y tan mía, ese pequeño recuerdo que también forma parte de tu belleza. Subir con cuidado, sin desviar la mirada, concentrándome en el vello que sobresale de tu centro, tan claro, tan tuyo, y que mis ojos contemplan poco a poco, como quien descubre un secreto que desea guardar para siempre. Quizá haciendo efecto en ti, pidiendo que siga, que me hables, que me acerque y nos toquemos. No lo sé, no me atrevo. Solo quiero s...

Chaco 26

  Hubo algunos años de diferencia entre nosotros, pero nunca fueron suficientes para alejarnos. Crecimos compartiendo tardes de fútbol, canciones que terminaban formando la banda sonora de aquellos años y una colección interminable de bromas que sólo nosotros entendíamos. Entre partidos, risas y conversaciones sencillas, fuimos construyendo una amistad que encontró refugio en el parentesco y fuerza en el cariño. La juventud se nos fue entre aventuras que hoy parecen más grandes de lo que realmente fueron. Nos unían los mismos gustos, la misma emoción por la música, las mismas ganas de disfrutar la vida sin demasiadas preocupaciones. Y aunque el tiempo avanzó sin pedir permiso, cada recuerdo sigue guardando intacta la alegría de aquellos días en los que bastaba estar juntos para pasarla bien. Ahora la vida nos encuentra en los cuarentas, con más historias que contar y menos oportunidades para vernos tan seguido. Sin embargo, hay afectos que no conocen la distancia ni el paso de ...

Primero allá arriba Ana

  Hoy el calendario pronuncia tu nombre en silencio,  y aunque ya no podamos abrazarte,  sigues viviendo en las sonrisas que sembraste,  en cada pequeño corazón al que enseñaste a soñar. Fuiste de palabras tranquilas y de afectos inmensos,  una maestra que enseñaba mucho más que lecciones,  porque en tu risa cabía la alegría de la vida  y en tu mirada la certeza de valorar cada instante. En este primer cumpleaños que celebras entre estrellas,  te recordamos con amor, con gratitud y con ternura;  porque quienes dejan huellas tan profundas en el alma  nunca se marchan del todo, sólo aprenden a habitar la memoria.

Pronto

Vamos a cambiar al mundo, a ser uno solo en esta línea de tiempo que nos tiene y nos procura. Vamos a dejar que el algoritmo funcione y se vuelva finito, tranquilo e impredecible. Vamos a mirarnos eternamente y sorprendernos cada vez; a tenernos, desearnos y empezar de nuevo. Vamos a ser un todo y, a la vez, nada; sin saber de miedos y sólo de pasiones. Te quiero hoy, en este universo, con todas sus ecuaciones y predicciones. Te quiero porque tú me elegiste entre todos, y yo, desde que te conocí, supe que era tuyo, al mismo tiempo y con el mismo latido.

Latidos

 Vamos a recorrer el mundo juntos, así, muy normal: caminando por aquí, caminando por allá; visitando un museo, descubriendo una ciudad, guardando recuerdos en cada rincón que decida recibirnos. Tomados de la mano seguiremos un camino sin rumbo, de esos en los que no importa el destino, porque basta con sentirnos cómodos y ser nosotros mismos. Nos guiaremos por las estrellas, nos encontraremos en todos los mares y aprenderemos a llamar hogar a cada lugar donde coincidan nuestras sonrisas. No sabremos adónde vamos a llegar, ni qué encontraremos en el camino; sólo tendremos la certeza de que nuestro corazón reconocerá el momento exacto en que deba decirnos: aquí es. Aquí pertenece esta historia. Latiendo al mismo ritmo, encontraremos un camino y fundiremos nuestros destinos. Nos quedaremos juntos, soñando los dos, convencidos de que un sentimiento tan sincero puede transformar cuanto toca y que, paso a paso, abrazo a abrazo, construiremos un mundo mejor para todos.

G 2.0

Hay algo en ti que me recuerda al mejor mezcal: mientras más te conozco, más descubro la profundidad de tu esencia. Me gusta escuchar tus palabras, perderme en tus silencios y encontrar en ambos razones para acercarme cada día un poco más. Me fascina que en ti convivan la dulzura y la fortaleza, la calma y el carácter. Hay una sensualidad natural en tu forma de ser, una autenticidad imposible de fingir que termina atrapándome sin que siquiera lo intentes. Y quizá por eso te pienso tanto. Porque, como el buen mezcal, no eres de las que se disfrutan sólo en el instante; eres de las que permanecen. Dejas una calidez que se queda conmigo y una admiración que crece cada vez que descubro algo nuevo de ti.

G 1.9

  Hay silencios que sólo llegan después de los grandes momentos. El tuyo descansa sobre mi pecho mientras la noche acomoda sus sombras, y yo descubro que la paz tiene tu nombre y el eco suave de tu respiración. Todavía habitan en mí tus besos, recorriendo la memoria como una canción que se niega a terminar. Tus caricias permanecen en mi piel, no como un recuerdo lejano, sino como una tibieza que se resiste a marcharse. Y aquí estoy, con el alma serena y el corazón rendido, contemplando la calma que quedó después de habernos encontrado. Como si el mundo hubiera dejado de correr por un instante para quedarse a vivir entre tus brazos y los míos.

G 1.8

 Tu voz de seda desordena mis noches, mientras tu mirada de whisky y madrugada enciende lentamente todo lo que callo. Tienes esa piel de incendio silencioso, esa sonrisa de peligro hermoso que convierte cualquier instante en tentación. Y cuando te acercas con besos de tormenta cálida, el mundo pierde el ritmo por segundos… porque hasta el deseo aprende a mirarte despacio.

Ustedes

 Tiene algo dulce, como esos amaneceres tranquilos que llegan sin hacer ruido y aun así cambian el día; su manera de mirar siempre encuentra cómo calmarme. A veces pienso que su ternura no cabe en sus manos, porque hasta cuando guarda silencio se siente cálida, cercana… como refugio en invierno. Y mientras más la conozco, más imposible me parece olvidarla; tiene esa elegancia tranquila de las cosas eternas, como un poema profundo que uno quisiera releer toda la vida.

G 1.7

Boca a boca y beso a beso,  así, lentamente, el deseo deja de ser incendio  para convertirse en esa fuerza invisible  que habita el alma y nos empuja a cometer locuras;  las mismas que nos liberan por la noche  y nos persiguen dulcemente durante el día. No nos hipnotiza… simplemente nos mantiene juntos sin darnos cuenta. Pasa la vida, pero la vida no ocurre en un instante;  está hecha de millones de segundos,  y en cada uno de ellos vive una caricia,  late el amor  y aparece el otro frente a nosotros  como el primer beso repetido eternamente. Quiero quedarme suspendido en el tiempo,  beso tras beso contigo,  recorriendo el universo  como dos cuerpos que aprendieron  que amar también es permanecer.

G 1.6

 A veces la vida acerca mujeres que parecen hechas de humo, carácter y madrugada; mujeres que hablan poco, pero cargan en los ojos una intensidad capaz de desordenarle el pulso a cualquiera. Y fue ahí, mirándola sostener el mundo con esa calma peligrosa, cuando entendí lo inevitable: mi debilidad ya tiene nombre… y también esa forma lenta y hermosa de incendiarme con su sola presencia. Porque ella aprendió a ser fuerte sin dejar de ser profundamente femenina, a mirar de frente cada herida y aun así permitirse el lujo de ser querida, deseada, abrazada bonito. Y yo, que siempre creí tener control sobre mis emociones, terminé cayendo en su silencio, en esa manera suya de acercarse despacio… y dejarme la piel llena de pensamientos sobre ella.

G 1.5

  A veces el destino parece un mapa roto entre los años,  señales dispersas, tormentas y caminos equivocados;  pero incluso las cicatrices terminan guiándonos  hacia aquello que realmente vale la pena encontrar. La vida pone pruebas igual que en la búsqueda de un tesoro:  mares difíciles, noches largas y silencios inevitables;  porque sólo quien aprende a resistir las tormentas  reconoce el brillo verdadero cuando aparece frente a él. Y entonces entiendes que el tesoro nunca fue el final del viaje,  sino esa mirada que llega después de tantas batallas;  un amor que no promete salvarte de la vida,  pero sí caminar contigo el resto del camino.

G 1.4

 Hay días de lluvia que no hacen ruido, sólo se quedan mirando por la ventana del alma…igual que tus ojos tranquilos, que aprendieron a mantenerse serenos incluso después de tantas tormentas. Tu sonrisa discreta tiene algo de madrugada húmeda, de café tibio entre las manos y silencios que pesan; porque antes de volverse hermosa, tuvo que ser fuerte, sostenerse sola y aprender a no quebrarse frente al frío. Y quizá por eso tu luz se siente distinta… porque no nació de la calma, sino de haber sobrevivido.Ahora entiendo por qué me gustan tanto las tormentas suaves: porque se parecen a ti… a esa manera tan tuya de seguir siendo ternura, incluso después de haber sido tan fuerte y tan sola.

Otro diálogo

  Hay miradas que dicen demasiado y silencios que terminan pesando más que cualquier conversación. A veces sobran las palabras, los diálogos sin importancia, y aun así son esos pequeños momentos los que sostienen el siguiente día, como avisos absurdos que el tiempo convierte en realidad. Y entonces uno empieza a hablar así, sin entender del todo qué está pasando; con esa necesidad insoportable de querer conocer cada rincón de alguien, mientras todo termina reduciéndose a un argumento torpe, a una sola frase incapaz de contener lo que realmente se siente. Tal vez eso es lo más triste: descubrir demasiado tarde que algunas personas logran quedarse dentro de ti sin haber pertenecido nunca a tu vida, y que hay ausencias que comienzan incluso antes de que algo exista realmente.

Sin dudar

  No encuentro las palabras adecuadas. En este momento, mis latidos son más fuertes que mis pensamientos, y algo dentro de mi razón me dice que está bien. Aunque pocas veces mi corazón ha sido quien manda, no es algo nuevo de sentir, pero sí algo diferente y maravilloso, que me hace querer vivir dentro de esa presencia, esa fuerza y ese cariño. Así quiero vivir el resto de mis días. Esto quiero sentir mientras tenga vida. Quiero perderme sin miedo en tus ojos y amanecer todos los días besando esos hermosos labios que, desde el primer instante, desordenaron mi mundo y le dieron calma a mi alma.

Tus besos

 Hay besos cotidianos, pequeños y tibios, capaces de hacer hogar en medio del caos. Hay besos robados, rápidos y temblorosos, que convierten un segundo en un recuerdo eterno. Existen besos lentos, donde el tiempo se detiene y la piel aprende a hablar en silencio. También están los besos sorpresa, esos que llegan sin aviso y desordenan el corazón por completo. Y luego viven los besos a medias… los que se quedan suspendidos entre dos respiraciones, donde el deseo arde más por lo que espera que por lo que toca. Pero entre todos ellos, el más profundo es ese beso que no nace de los labios, sino de dos almas que por fin se reconocen.

G 1.3

 Despierto sin saber en dónde estoy. La primera pregunta es: ¿quién soy? ¿En dónde quedaron las imágenes que sé que alguna vez viví? Tal vez ayer, tal vez hace mil años, tal vez nunca, porque mi imaginación ya no funciona como antes. No sé distinguir entre lo que sí eres o lo que yo fui, en mil historias que nunca existieron o fueron de otras personas. Sé que me gustas como eres y no cambiaría nada de ti, esperando que en todos esos mundos existas igual y sientas lo que yo siento por ti. Solo encuentro esos recuerdos que taladran mi cerebro; no encuentran la salida adecuada y buscan que el filo entre la realidad y la fantasía sea menor, hasta romperlo por completo, y me dejen vivir dentro de esas ideas, acariciando siempre el más bello de tus recuerdos, como si fueran el único lugar en donde mi mente todavía reconoce la vida, el único rincón en donde aún existo sin perderme de nuevo en la oscuridad de mí mismo.

G 1.2

  Ella tiene una sonrisa capaz de suavizar los días más grises, como si el mundo encontrara descanso apenas la mira. Detrás de sus lentes vive una mirada inteligente y tranquila, de esas que entienden el dolor sin dejar de hablarle bonito a la vida. Aprendió a cargar el universo entero entre sus manos sin renunciar a la ternura. Hizo del amor una rutina silenciosa, del cuidado una forma de arte y de la fortaleza algo tan sutil, que parece viento y aun así sostiene tormentas. Y quizá lo más hermoso de ella es que, después de todo, todavía sonríe con el alma.

Verdad

 Hay mujeres que nacen con la extraña virtud de parecer eternas. Llevan luz en la mirada, calma en la voz y esa delicadeza capaz de reconstruir un corazón incluso en medio del cansancio. Pero cuando una mujer se convierte en mamá, algo en el universo florece distinto. No deja de ser ella: sigue siendo sueño, fuerza, belleza y camino propio; sólo que ahora su amor aprende a multiplicarse hasta volverse refugio, abrigo y destino para alguien más. Ser mamá no disminuye a la mujer que era, la vuelve inmensa. Porque mientras sostiene una pequeña vida entre sus brazos, también sostiene el tiempo, la esperanza y la ternura del mundo entero. Y quizá ahí viva su magia más profunda: en ser capaz de entregarlo todo sin perder su esencia, haciendo que su corazón valga el doble… porque late por ella y también por quienes ama.

G 1.2

No existen los momentos perfectos; existe la perfección que tú le das a cada instante. Esa que aparece cuando capturas con la mirada una puesta de sol, el movimiento del mar o la calidez escondida detrás de tu sonrisa. No puedo evitar comparar lo que la naturaleza nos regala contigo: esas montañas inmensas cubiertas de nieve, los atardeceres eternos donde el desierto parece no tener final, esos paisajes tan imposibles que obligan a guardar silencio sólo para contemplarlos. Quizá eso me convierte en un soñador de principio a fin. Pero también soy alguien que sabe distinguir dónde termina la fantasía y dónde comienza la realidad. Y aun así, de alguna manera, habitas ambas. En mis fantasías vives eterna, sincera, casi etérea. Pero es en mi realidad donde existes de la forma que más me gusta: cercana, verdadera… haciendo que incluso lo cotidiano parezca algo extraordinario. Porque cuando estás a mi lado, la realidad deja de sentirse común y se convierte en el lugar donde siempre quiero...

G 1.1

 Es alta, elegante y peligrosamente atractiva sin intentarlo. Tiene la mirada inteligente de una mujer que siempre sabe más de lo que dice, y una presencia que parece moverse con una armonía demasiado perfecta para ser casual. Hay algo hipnótico en ella… tal vez la manera en que acomoda sus lentes antes de sonreír, o la calma con la que camina mientras deja pensamientos desordenados a su paso. Su silueta guarda ese equilibrio sutil entre elegancia y tentación. Cada movimiento parece natural, tranquilo, pero tiene la precisión suficiente para quedarse rondando en la memoria. No necesita llamar la atención; simplemente ocurre. Y cuando pasa cerca, el tiempo parece disminuir un poco el ritmo sólo para verla. Y entonces habla… segura, serena, inteligente. Como si no supiera el efecto que provoca. Como si ignorara que cada palabra suya termina mezclándose con la imagen de su sonrisa, de su mirada detrás de los lentes y de esa feminidad discreta que vuelve peligroso intentar verla solame...

Tu 1.1

Hoy caminé por esas calles en las que no nos tomamos de la mano. Escuché tu sonrisa en esas tardes en donde nunca nos hablamos. Solo caminaba con el viento, pero él, como siempre, pasó de largo, añorando esos días que no sé si alguna vez existieron, pero tenían algo que siempre me recordaba tu silueta, aun sin conocerte. Voy a dejar que pase la noche, que se lleve todo recuerdo imaginario; dejaré que tú te marches sin voltear, esperando aquel día tan lejano en donde solo te imaginé y, hasta la fecha, no sé si eres real.

Cierto

 Vamos a mirarnos a besos, despacio, como si el tiempo se quedara suspendido en tus labios, encontrando el camino para tomarnos de la mano con palabras que se deslizan suaves, casi al oído. Vamos a besarnos con las miradas, sintiendo cómo el aire se vuelve más denso entre nosotros, mientras el sol se queda quieto, mirando sin permiso. Vamos a quedarnos ahí, donde la distancia deja de existir y el cuerpo apenas es un límite, donde cada instante parece recordarnos que ya nos habíamos encontrado antes. Y entonces, sin decirlo, vamos a entender que esto que arde entre nosotros no le pertenece al tiempo… ni a este mundo.

Verdad 1.2

  Hay algo que me pasa contigo… y no es de golpe, es más bien constante. Me gusta cómo eres. Tu forma de estar, de pensar, incluso esos silencios que de repente rompes con algo tan tuyo… tan inesperado. No eres alguien fácil de leer, y eso lejos de alejarme… me intriga más. Me gusta mirarte cuando estás tranquila, como si todo lo tuvieras claro. Y también cuando sueltas uno de esos comentarios que no ves venir… ahí es donde uno se da cuenta de que hay mucho más debajo de lo que dejas ver. No quiero apresurar nada, ni ponerte en una posición incómoda…  pero tampoco quería quedarme sin decirlo. Me atraes. De una forma que no es sólo física… aunque también. Y me gusta la idea de seguir coincidiendo contigo… ver qué se va dando, sin forzarlo.

Una diferente era

  Pueden pasar los minutos y mis dedos se quedan suspendidos, como si escribirte fuera apenas una excusa para seguir pensándote. Trato de conocerte con lo que leo de ti, y aun así sigues siendo un enigma… uno de esos que no se quieren resolver de golpe, sino despacio, como quien se acerca sin prisa a lo que desea. Paso el tiempo mirando la pantalla, pero no es solo espera… es una especie de latido contenido, aguardando ese sonido que llega como un susurro y me recorre, como si tu voz encontrara la forma de tocarme desde lejos. Y entonces aparece: un mensaje tuyo… y todo se acomoda. Quiero que dejemos atrás las letras breves y los silencios digitales, y pasar a ese otro instante donde la distancia ya no existe. Imagino tus dedos entrelazándose con los míos, reconociéndose, mientras al principio callamos… no por falta de palabras, sino porque hay miradas que prefieren hablar primero. Y luego, casi sin darnos cuenta, las bocas se sueltan, y ese río de ideas, de historias y de anécdo...

Mi niño

  Soy de una generación que no tuvo una sola cosa especial; lo tuvo todo: jugar en la calle, el fútbol con los vecinos, imitar al Toro Valenzuela desde un campo de tierra, disfrutar de esos deportivos de paredes verdes enormes hasta que las manos ardieran de tanto vivir . Esperar el mes de octubre para, junto con otras 50 personas, volar un papalote que parecía tocar el cielo y tomar agua de la llave como si fuera un premio ganado al día . Disfrutar las tardes con mi hermano en el Nintendo, perdiendo la noción del tiempo , escaparme algunas noches con mi hermana a comer tacos, robándole horas a la noche , vivir las últimas reuniones familiares de fin de año como si fueran eternas . Trabajar los fines de semana con mi mamá y mis dos hermanos, como familia, forjando en silencio el valor de las cosas que no se compran . Soy de esa generación que vivió los cambios políticos y tecnológicos, que sufre con cada eliminatoria de México en los mundiales, que conoció la magia de los Lake...

Atractiva R1

 ¡Y sí! Así me gusta. Admiro tu cabello con brillo maduro, ese brillo que atrapa la luz y la guarda en silencio, esas líneas que se marcan en tus ojos, que tienen la expresión de muchas batallas; y que aun así invitan a perderse en ellos, ese hoyuelo que se hace en tu mejilla al sonreír y que provoca quedarme ahí un instante más, y esa suavidad de piel que los años hacen más exquisita, más irresistible al tacto. Me gusta cómo caminas, con esa seguridad que no necesita anunciarse, cómo te quedas quieta, seria, pensando y decidiendo qué es lo mejor para ti, como si el tiempo se detuviera para mirarte. Te das el tiempo y el ritmo para probarte ropa, esperando robarle un poco a la edad; aunque es la edad la que termina rindiéndose ante ti, me gusta que sea al revés, que tu ropa me diga lo bella que te ves, pero es tu cuerpo el que realmente la define. Quiero tomar tu mano así, con un manicure olvidado y que vio tiempos mejores, y recorrerla despacio, como si leyera tu historia con los ...

Dual

  Hay una parte de ti  que llega en silencio,  como la noche cuando por fin decide abrazar al día cansado,  y en ella descanso…  sin preguntas, sin miedo,  como si el mundo, por un instante,  dejara de exigir tanto. Pero hay otra parte de ti  que irrumpe sin aviso,  que enciende cada rincón de mi cuerpo  y desordena lo poco que creía tener en calma. Esa parte que no pide permiso,   que me nombra distinto,   que me arranca de mí   y me lanza directo a tus ganas. Y entonces no sé  si quiero quedarme en tu paz  o perderme en tu tormenta,  porque en ambas existo,  y en ambas…  inevitablemente,  te pertenezco.

Miedos

  Algunos días no entiendo tus palabras  porque nunca llegan.  Otros días llegan,  pero están huecas… y no son verdaderas. Quiero preguntarte qué es lo que pasa,  pero tengo miedo a tu respuesta.  Miedo a que, en verdad, sí pase algo  que esté fuera de mis manos. Pero me da aún más miedo   que contestes que no pasa nada. Algunas tardes tengo esas ganas incontrolables  de escribirte,  de decirte lo que siento,  de que sepas que por ti muero…  pero esas mismas ganas se apagan  cuando tu respuesta no llega  o cuando es sólo un monosílabo  cuyo origen ya conozco. Y me da miedo preguntar. Hoy quiero hablarte, como todos los días,  pero puede más mi inseguridad  y me quedo con la idea,  con esas falsas promesas de “algún día”  y con este vacío  de extrañar todo  lo que tú me hacías sentir.