Cierto

 Vamos a mirarnos a besos, despacio, como si el tiempo se quedara suspendido en tus labios, encontrando el camino para tomarnos de la mano con palabras que se deslizan suaves, casi al oído.

Vamos a besarnos con las miradas, sintiendo cómo el aire se vuelve más denso entre nosotros, mientras el sol se queda quieto, mirando sin permiso.

Vamos a quedarnos ahí, donde la distancia deja de existir y el cuerpo apenas es un límite, donde cada instante parece recordarnos que ya nos habíamos encontrado antes.

Y entonces, sin decirlo, vamos a entender que esto que arde entre nosotros no le pertenece al tiempo… ni a este mundo.

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