Tus besos
Hay besos cotidianos, pequeños y tibios, capaces de hacer hogar en medio del caos.
Hay besos robados, rápidos y temblorosos, que convierten un segundo en un recuerdo eterno.
Existen besos lentos, donde el tiempo se detiene y la piel aprende a hablar en silencio.
También están los besos sorpresa, esos que llegan sin aviso y desordenan el corazón por completo.
Y luego viven los besos a medias… los que se quedan suspendidos entre dos respiraciones, donde el deseo arde más por lo que espera que por lo que toca.
Pero entre todos ellos, el más profundo es ese beso que no nace de los labios, sino de dos almas que por fin se reconocen.
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