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Ideas para trabajar

  Te busqué en los caminos equivocados sin saber que no eras un lugar al que llegar, sino una sensación por reconocer. Y cuando apareciste, no te encontré con los ojos ni con las manos; te encontré con esa certeza extraña que nace cuando el amor y el deseo dejan de pelear entre sí y comienzan a latir con el mismo corazón. Te he buscado sin saberlo, te he encontrado al sentirlo, es más fuerte que un latido, es la mezcla del amor y el deseo

Otro

  Te he buscado sin saberlo en cada historia incompleta, en cada abrazo que no logró quedarse y en cada madrugada que se sintió demasiado larga. Y ahora que te he encontrado al sentirte, comprendo que lo nuestro es más fuerte que un latido: es esa mezcla perfecta entre el amor que acaricia el alma y el deseo que incendia la piel con sólo imaginar tu cercanía. Hay algo en ti que me desarma y me reclama al mismo tiempo. Quiero perderme en tus ojos, acercarme a tu sonrisa y quedarme suspendido en ese instante donde el corazón se acelera y el mundo desaparece. Porque cuando pienso en ti, el amor me llena el pecho y el deseo me recorre entero, como una corriente dulce e inevitable que siempre termina llevándome de vuelta a ti.

G 2.1

  Los besos llegan cuando quieren, no cuando uno los llama. Yo los he sentido rondarte antes de que existieran, escondidos en la forma en que te miro, en el deseo silencioso de acercarme a tu boca y descubrir despacio el sabor de tu sonrisa. Como si ellos ya supieran algo que mi corazón apenas comenzaba a entender. No creo que los besos se busquen; creo que se encuentran. Van trazando caminos invisibles entre dos personas, encendiendo miradas, despertando anhelos y llenando de intención cada roce cercano. Y mientras te observo, hermosa y luminosa, tengo la certeza de que todos esos caminos terminaban inevitablemente en tus labios. Por eso imagino nuestros besos como viajeros incansables que por fin hallaron su destino. Llegando lentos, cálidos y profundos, recorriendo la distancia que aún existe entre nosotros para sellarla con ternura y deseo. Porque hay besos que simplemente ocurren, y otros que parecen haber sido escritos desde siempre para dos almas que estaban destinadas a e...

Porn III . 2

Me gustaría mirar tu cuerpo desnudo empezando por tu espalda; que sintieras cómo observo cada centímetro de piel mientras mi cabeza imagina las cosas que podrían pasar. Pasearme de tus labios a tus ojos y perderme en tu sonrisa, dejando que el tiempo se detenga un instante entre nosotros. Seguir mirando tu pecho, esos senos firmes que solo sienten cómo los beso con los ojos, como si mi mirada pudiera acariciarlos con una ternura imposible de ocultar. Recorrer el resto de tu cuerpo ahora a la inversa, de tus pies a las rodillas, y quedarme observando esa cicatriz tan tuya y tan mía, ese pequeño recuerdo que también forma parte de tu belleza. Subir con cuidado, sin desviar la mirada, concentrándome en el vello que sobresale de tu centro, tan claro, tan tuyo, y que mis ojos contemplan poco a poco, como quien descubre un secreto que desea guardar para siempre. Quizá haciendo efecto en ti, pidiendo que siga, que me hables, que me acerque y nos toquemos. No lo sé, no me atrevo. Solo quiero s...

Chaco 26

  Hubo algunos años de diferencia entre nosotros, pero nunca fueron suficientes para alejarnos. Crecimos compartiendo tardes de fútbol, canciones que terminaban formando la banda sonora de aquellos años y una colección interminable de bromas que sólo nosotros entendíamos. Entre partidos, risas y conversaciones sencillas, fuimos construyendo una amistad que encontró refugio en el parentesco y fuerza en el cariño. La juventud se nos fue entre aventuras que hoy parecen más grandes de lo que realmente fueron. Nos unían los mismos gustos, la misma emoción por la música, las mismas ganas de disfrutar la vida sin demasiadas preocupaciones. Y aunque el tiempo avanzó sin pedir permiso, cada recuerdo sigue guardando intacta la alegría de aquellos días en los que bastaba estar juntos para pasarla bien. Ahora la vida nos encuentra en los cuarentas, con más historias que contar y menos oportunidades para vernos tan seguido. Sin embargo, hay afectos que no conocen la distancia ni el paso de ...

Primero allá arriba Ana

  Hoy el calendario pronuncia tu nombre en silencio,  y aunque ya no podamos abrazarte,  sigues viviendo en las sonrisas que sembraste,  en cada pequeño corazón al que enseñaste a soñar. Fuiste de palabras tranquilas y de afectos inmensos,  una maestra que enseñaba mucho más que lecciones,  porque en tu risa cabía la alegría de la vida  y en tu mirada la certeza de valorar cada instante. En este primer cumpleaños que celebras entre estrellas,  te recordamos con amor, con gratitud y con ternura;  porque quienes dejan huellas tan profundas en el alma  nunca se marchan del todo, sólo aprenden a habitar la memoria.

Pronto

Vamos a cambiar al mundo, a ser uno solo en esta línea de tiempo que nos tiene y nos procura. Vamos a dejar que el algoritmo funcione y se vuelva finito, tranquilo e impredecible. Vamos a mirarnos eternamente y sorprendernos cada vez; a tenernos, desearnos y empezar de nuevo. Vamos a ser un todo y, a la vez, nada; sin saber de miedos y sólo de pasiones. Te quiero hoy, en este universo, con todas sus ecuaciones y predicciones. Te quiero porque tú me elegiste entre todos, y yo, desde que te conocí, supe que era tuyo, al mismo tiempo y con el mismo latido.

Latidos

 Vamos a recorrer el mundo juntos, así, muy normal: caminando por aquí, caminando por allá; visitando un museo, descubriendo una ciudad, guardando recuerdos en cada rincón que decida recibirnos. Tomados de la mano seguiremos un camino sin rumbo, de esos en los que no importa el destino, porque basta con sentirnos cómodos y ser nosotros mismos. Nos guiaremos por las estrellas, nos encontraremos en todos los mares y aprenderemos a llamar hogar a cada lugar donde coincidan nuestras sonrisas. No sabremos adónde vamos a llegar, ni qué encontraremos en el camino; sólo tendremos la certeza de que nuestro corazón reconocerá el momento exacto en que deba decirnos: aquí es. Aquí pertenece esta historia. Latiendo al mismo ritmo, encontraremos un camino y fundiremos nuestros destinos. Nos quedaremos juntos, soñando los dos, convencidos de que un sentimiento tan sincero puede transformar cuanto toca y que, paso a paso, abrazo a abrazo, construiremos un mundo mejor para todos.

G 2.0

Hay algo en ti que me recuerda al mejor mezcal: mientras más te conozco, más descubro la profundidad de tu esencia. Me gusta escuchar tus palabras, perderme en tus silencios y encontrar en ambos razones para acercarme cada día un poco más. Me fascina que en ti convivan la dulzura y la fortaleza, la calma y el carácter. Hay una sensualidad natural en tu forma de ser, una autenticidad imposible de fingir que termina atrapándome sin que siquiera lo intentes. Y quizá por eso te pienso tanto. Porque, como el buen mezcal, no eres de las que se disfrutan sólo en el instante; eres de las que permanecen. Dejas una calidez que se queda conmigo y una admiración que crece cada vez que descubro algo nuevo de ti.

G 1.9

  Hay silencios que sólo llegan después de los grandes momentos. El tuyo descansa sobre mi pecho mientras la noche acomoda sus sombras, y yo descubro que la paz tiene tu nombre y el eco suave de tu respiración. Todavía habitan en mí tus besos, recorriendo la memoria como una canción que se niega a terminar. Tus caricias permanecen en mi piel, no como un recuerdo lejano, sino como una tibieza que se resiste a marcharse. Y aquí estoy, con el alma serena y el corazón rendido, contemplando la calma que quedó después de habernos encontrado. Como si el mundo hubiera dejado de correr por un instante para quedarse a vivir entre tus brazos y los míos.

G 1.8

 Tu voz de seda desordena mis noches, mientras tu mirada de whisky y madrugada enciende lentamente todo lo que callo. Tienes esa piel de incendio silencioso, esa sonrisa de peligro hermoso que convierte cualquier instante en tentación. Y cuando te acercas con besos de tormenta cálida, el mundo pierde el ritmo por segundos… porque hasta el deseo aprende a mirarte despacio.

Ustedes

 Tiene algo dulce, como esos amaneceres tranquilos que llegan sin hacer ruido y aun así cambian el día; su manera de mirar siempre encuentra cómo calmarme. A veces pienso que su ternura no cabe en sus manos, porque hasta cuando guarda silencio se siente cálida, cercana… como refugio en invierno. Y mientras más la conozco, más imposible me parece olvidarla; tiene esa elegancia tranquila de las cosas eternas, como un poema profundo que uno quisiera releer toda la vida.