Realidad
No sabes lo difícil que es extrañarte cuando mi cuerpo todavía recuerda el tuyo. Hay algo en ti que despierta una parte de mí que no sabía cuánto necesitaba sentir: tus manos, tu mirada, esa forma tuya de acercarte y hacer que todo lo demás deje de importar. Te deseo con una intensidad que no sé explicar. Te deseo en mis pensamientos, en mis sueños, en esos momentos en los que cierro los ojos y vuelvo a imaginar tu piel junto a la mía, tu respiración cerca, tu risa después de un beso y esa conexión que hace que el mundo se quede lejos. Pero lo que más me enloquece es saber que no solo quiero tu cuerpo; quiero la mujer que habita en él. Quiero tus abrazos después de la pasión, tus palabras al oído, tu forma de mirarme cuando somos solamente tú y yo. Porque contigo descubrí que el deseo también puede sentirse como hogar. Y si hay un lugar donde quiero perderme una y otra vez, es en ti.