G 1.5
A veces el destino parece un mapa roto entre los años, señales dispersas, tormentas y caminos equivocados; pero incluso las cicatrices terminan guiándonos hacia aquello que realmente vale la pena encontrar. La vida pone pruebas igual que en la búsqueda de un tesoro: mares difíciles, noches largas y silencios inevitables; porque sólo quien aprende a resistir las tormentas reconoce el brillo verdadero cuando aparece frente a él. Y entonces entiendes que el tesoro nunca fue el final del viaje, sino esa mirada que llega después de tantas batallas; un amor que no promete salvarte de la vida, pero sí caminar contigo el resto del camino.