Sin lamento
Sólo quiero perderme en tus ojos una vez más, saber que existo en otro plano y descubrir qué puedo ser yo en ambos; volar entre las realidades y saber que eres tú quien me tiene atado, quien me guía y quien, sin miedo alguno, me toma de la mano. Sólo quiero quedarme nuevamente en tu sonrisa, aquella que es discreta y atenta, pero que se vuelve expresiva y llena de amor cuando me la regalas. Disfrutar el instante en que descubro que soy yo quien la provoca, y que la paz de esa sonrisa me regala un pequeño parpadeo de vida. Puede que sea sólo un momento, y que algunas veces resulte efímero, pero he encontrado la manera de que vivamos una vida armada segundo a segundo, haciendo de cada instante un nuevo latido.