Tocar
Te amé sin hacer cuentas, sin medida, con esa fe que no sabe preguntar; puse mi corazón sobre tu vida, esperando que lo fueras a cuidar. Pero a veces el silencio hace más ruido, que las palabras que no quieren llegar; y el alma, de quererte tanto, ha aprendido que también se puede cansar de esperar. No es que el amor se vaya de repente, ni que deje de latir por un temor; es que uno busca en la mirada ausente la misma luz que alguna vez encontró. Y si aún quedan tus manos con las mías, si aún hay un camino por andar, tal vez el amor no pide garantías, sólo dos corazones que se quieran encontrar.