Verte
No pretendo cambiar tu mundo; jamás intentaría alterar el camino que has construido ni la vida que has aprendido a sostener con tus propias manos. No quiero ser quien te transforme, porque la mujer que eres ya posee una belleza que no necesita ser reinventada. Solo te pediría un instante. Un momento para que te miraras a ti misma con los ojos con los que yo te miro. Que descubrieras la fuerza que escondes cuando dudas, la ternura que regalas sin darte cuenta, la luz que llevas incluso en los días en que crees haberla perdido. Que pudieras reconocer en tu reflejo a esa mujer extraordinaria que, quizá por costumbre o por modestia, olvida contemplarse. Si lograras verte como yo te veo, entenderías que nunca quise cambiarte. Porque todo aquello de lo que me enamoro ya estaba en ti mucho antes de que nuestros caminos se encontraran.