Siempre hoy
Hubo un amor que me enseñó a temblar con una mirada, a reconocer en una caricia todo aquello que las palabras no alcanzaban a decir. Todavía hay recuerdos que me recorren la piel, instantes que sobreviven al tiempo y sensaciones que conservan intacta su manera de estremecerme. No reniego de lo vivido, porque hay amores que se nos meten tan hondo que ni la distancia ni los años consiguen arrancarlos del alma. Hoy comprendo que recordar no siempre significa querer volver; a veces, el corazón guarda secretos que la vida tarda años en revelarnos. Porque ese amor que creí perdido, esas manos que mi memoria aún buscaba, esa mirada capaz de desarmarme y ese deseo que jamás aprendí a olvidar… eres tú, aquí, ahora, en este presente que nos devuelve la oportunidad de amarnos. Y qué ironía tan hermosa la de la vida: pasé tanto tiempo recordando un amor que creía haber perdido, sin saber que algún día volvería a mirarlo a los ojos, a estrecharlo contra mi cuerpo y a descubrir que no era el pasado ...