Entradas

G 2.7

Mis ojos nunca aprendieron a conformarse; desde que te encontraron, hicieron de tu silueta el único lugar donde quieren perderse. Y es que mirarte se ha convertido en una de mis formas favoritas de quererte. A veces me descubro observándote en silencio, recorriendo cada detalle de ti como quien contempla una obra de arte sabiendo que jamás terminará de descubrirla. Tu rostro tiene esa belleza ligera que parece suspendida en el aire, y tu sonrisa, tan discreta como irresistible, siempre termina provocando la mía… y algo más que guardo para cuando estamos lo suficientemente cerca. No sé en qué momento tus manos comenzaron a convertirse en mi refugio, ni cuándo tus piernas empezaron a robarse mis pensamientos con tanta facilidad. Solo sé que, cuando llego a la curva de tus caderas con la mirada, el tiempo deja de importarme y el deseo se instala entre los dos con absoluta naturalidad. Me vuelves un hombre incapaz de fingir indiferencia; quiero acercarme, sentir tu respiración mezclándose...

G 2.6

  Dicen que el corazón late para recordarnos que seguimos vivos; que con cada latido empuja la sangre, sostiene los sueños y le regala al cuerpo la fuerza necesaria para abrazar un nuevo día. Nunca se cansa, nunca pide descanso; simplemente insiste, como si conociera un motivo que la razón aún no alcanza a comprender. Y, sin embargo, hay momentos en los que parece cambiar su compás, como si descubriera un ritmo distinto que nadie le enseñó y que sólo él supiera reconocer. Fue entonces cuando entendí que el corazón no sólo sabe mantenernos con vida, también sabe elegir por quién quiere latir. Desde que llegaste, cada mirada tuya marca ese nuevo ritmo, cada sonrisa le da un motivo más para seguir adelante y cada instante a tu lado le recuerda dónde pertenece. Porque un corazón sano late para demostrar que está vivo; un corazón enamorado late porque encontró a la persona por la que desea vivir cada uno de esos latidos.

G 2.5

Hay miradas que iluminan, miradas que abrazan, miradas que dan calma y miradas que enamoran; la tuya hace las cuatro al mismo tiempo. En un solo instante encuentra mis dudas, acaricia mis silencios, alegra mis días y le recuerda a mi corazón que el mejor lugar para quedarse siempre será donde habitan tus ojos. Por eso mírame, hoy, mañana y todos los días que la vida nos regale. Mírame con esa ternura que desarma mis miedos, con ese amor que vuelve extraordinario lo cotidiano y con esa luz que hace de mi mundo un hogar. Si algún día pudiera pedir un solo deseo, sería que jamás dejaras de mirarme así, porque en tu mirada encontré la forma más hermosa de sentirme amado.

Verte

  No pretendo cambiar tu mundo; jamás intentaría alterar el camino que has construido ni la vida que has aprendido a sostener con tus propias manos. No quiero ser quien te transforme, porque la mujer que eres ya posee una belleza que no necesita ser reinventada. Solo te pediría un instante. Un momento para que te miraras a ti misma con los ojos con los que yo te miro. Que descubrieras la fuerza que escondes cuando dudas, la ternura que regalas sin darte cuenta, la luz que llevas incluso en los días en que crees haberla perdido. Que pudieras reconocer en tu reflejo a esa mujer extraordinaria que, quizá por costumbre o por modestia, olvida contemplarse. Si lograras verte como yo te veo, entenderías que nunca quise cambiarte. Porque todo aquello de lo que me enamoro ya estaba en ti mucho antes de que nuestros caminos se encontraran.

Sin rumbo

  Beso a beso se nos acabó el mundo. Ese mapa que se dibuja en toda tu piel, que de día me lleva al infinito y de noche me hace navegar por los límites sin explorar, buscando refugio en algún momento; la calidez de la playa de tu sonrisa y el éxtasis del reflejo del sol en tu mirada. Seguir sin miedo por las cordilleras que son tus costillas y todas las maravillas que me hacen sentir cuando llego a la cima. Así me pierdo porque yo quiero, y espero que, con la brújula del deseo, me dejes perderme mil veces y me encuentres siempre, sediento de tu compañía.

Reacciones

No llevo la cuenta de todos los besos que nos hemos dado, y he disfrutado cada uno de ellos como si hubiera sido el último. Tampoco puedo decirte cuántas veces me he quedado mirando tus ojos hasta perderme en el tiempo, en mis pensamientos y en ese lugar al que llego cada vez que estoy contigo, un lugar del que ya no quiero salir jamás. No quiero que pienses que no recuerdo las fechas o que no le doy importancia a cada uno de los momentos que hemos vivido. No tengo un pretexto para ello. Solo puedo decirte que disfruto cada día reviviendo, incluso en mis sueños, todo aquello que hizo latir mi corazón cuando hablamos, cuando reímos, cuando nos abrazamos y cuando nuestros labios volvieron a encontrarse. Te has convertido en ese lugar seguro donde siempre quiero volver. Y, sin darme cuenta, desde que te conocí comenzó una vida que no sabía que necesitaba, una vida en la que cada día tiene más sentido simplemente porque tú formas parte de él.

G 2.3

  Eres aquel sol que no solo me calienta en invierno, sino que me mantiene vivo el resto del año. Eres ese refugio que he buscado toda mi vida y que, ahora que por fin encuentro, no quiero abandonar jamás. Eres todas esas ideas que se quedaron guardadas en mi mente; esas historias que siempre tenían un final feliz, pero que yo aún no sabía cómo interpretar. Eres cada sonrisa que se dibuja en mi rostro, la combinación de todas las alegrías del mundo, de todos los poemas que me gustan y de todas las canciones que logran estremecer mi corazón. Y eso es solo una pequeña parte de todo lo que se me ocurre cuando pienso en ti. Me faltan muchas palabras para acercarme a lo que realmente significas para mí, pero creo que es un buen comienzo. Porque, sin darme cuenta, ya empecé a escribir una historia… y tú eres la primera palabra.

G 2.9

  Quiero tener tu olor en mi cuerpo, dejar que se funda con mi piel hasta no saber dónde terminas tú y dónde comienzo yo. Que cada abrazo deje una huella silenciosa, de esas que el tiempo no borra, y que al cerrar los ojos vuelva a sentirte tan cerca que mi respiración pronuncie tu nombre sin decir una sola palabra. Quiero tener tu sabor en mis labios, saborearte una y otra vez hasta convertir cada beso en un recuerdo imposible de olvidar, y tener tu mirada en mi corazón, porque en ella encuentro el refugio de mi ternura y el origen de mi deseo. Quiero que cada vez que nuestros ojos se encuentren, el mundo desaparezca por un instante y sólo existamos tú y yo, unidos por ese anhelo que nace del alma y termina estremeciendo la piel.

Otros días

Vamos a volar, vamos a vivir, sin miedo y sin ataduras; con miradas que nos capturan y besos que nos liberan. Con esas caricias que nos llevan al infinito y ese latido del corazón que no solo marca el destino, sino que lo construye para los dos. Vamos a encontrarnos en cada instante, en cada suspiro compartido, sin preocuparnos por el tiempo ni por las distancias. Que el mundo siga girando mientras nosotros aprendemos a ser refugio, deseo y compañía. Y así, sin relojes que nos persigan y con todas las eternidades posibles aguardándonos, seguiremos caminando juntos, tomados del alma, descubriendo que el amor más hermoso no es el que espera al futuro, sino el que se atreve a vivir plenamente el presente.