Entradas

G 2.0

Hay algo en ti que me recuerda al mejor mezcal: mientras más te conozco, más descubro la profundidad de tu esencia. Me gusta escuchar tus palabras, perderme en tus silencios y encontrar en ambos razones para acercarme cada día un poco más. Me fascina que en ti convivan la dulzura y la fortaleza, la calma y el carácter. Hay una sensualidad natural en tu forma de ser, una autenticidad imposible de fingir que termina atrapándome sin que siquiera lo intentes. Y quizá por eso te pienso tanto. Porque, como el buen mezcal, no eres de las que se disfrutan sólo en el instante; eres de las que permanecen. Dejas una calidez que se queda conmigo y una admiración que crece cada vez que descubro algo nuevo de ti.

G 1.9

  Hay silencios que sólo llegan después de los grandes momentos. El tuyo descansa sobre mi pecho mientras la noche acomoda sus sombras, y yo descubro que la paz tiene tu nombre y el eco suave de tu respiración. Todavía habitan en mí tus besos, recorriendo la memoria como una canción que se niega a terminar. Tus caricias permanecen en mi piel, no como un recuerdo lejano, sino como una tibieza que se resiste a marcharse. Y aquí estoy, con el alma serena y el corazón rendido, contemplando la calma que quedó después de habernos encontrado. Como si el mundo hubiera dejado de correr por un instante para quedarse a vivir entre tus brazos y los míos.

G 1.8

 Tu voz de seda desordena mis noches, mientras tu mirada de whisky y madrugada enciende lentamente todo lo que callo. Tienes esa piel de incendio silencioso, esa sonrisa de peligro hermoso que convierte cualquier instante en tentación. Y cuando te acercas con besos de tormenta cálida, el mundo pierde el ritmo por segundos… porque hasta el deseo aprende a mirarte despacio.

Ustedes

 Tiene algo dulce, como esos amaneceres tranquilos que llegan sin hacer ruido y aun así cambian el día; su manera de mirar siempre encuentra cómo calmarme. A veces pienso que su ternura no cabe en sus manos, porque hasta cuando guarda silencio se siente cálida, cercana… como refugio en invierno. Y mientras más la conozco, más imposible me parece olvidarla; tiene esa elegancia tranquila de las cosas eternas, como un poema profundo que uno quisiera releer toda la vida.

G 1.7

Boca a boca y beso a beso,  así, lentamente, el deseo deja de ser incendio  para convertirse en esa fuerza invisible  que habita el alma y nos empuja a cometer locuras;  las mismas que nos liberan por la noche  y nos persiguen dulcemente durante el día. No nos hipnotiza… simplemente nos mantiene juntos sin darnos cuenta. Pasa la vida, pero la vida no ocurre en un instante;  está hecha de millones de segundos,  y en cada uno de ellos vive una caricia,  late el amor  y aparece el otro frente a nosotros  como el primer beso repetido eternamente. Quiero quedarme suspendido en el tiempo,  beso tras beso contigo,  recorriendo el universo  como dos cuerpos que aprendieron  que amar también es permanecer.

G 1.6

 A veces la vida acerca mujeres que parecen hechas de humo, carácter y madrugada; mujeres que hablan poco, pero cargan en los ojos una intensidad capaz de desordenarle el pulso a cualquiera. Y fue ahí, mirándola sostener el mundo con esa calma peligrosa, cuando entendí lo inevitable: mi debilidad ya tiene nombre… y también esa forma lenta y hermosa de incendiarme con su sola presencia. Porque ella aprendió a ser fuerte sin dejar de ser profundamente femenina, a mirar de frente cada herida y aun así permitirse el lujo de ser querida, deseada, abrazada bonito. Y yo, que siempre creí tener control sobre mis emociones, terminé cayendo en su silencio, en esa manera suya de acercarse despacio… y dejarme la piel llena de pensamientos sobre ella.

G 1.5

  A veces el destino parece un mapa roto entre los años,  señales dispersas, tormentas y caminos equivocados;  pero incluso las cicatrices terminan guiándonos  hacia aquello que realmente vale la pena encontrar. La vida pone pruebas igual que en la búsqueda de un tesoro:  mares difíciles, noches largas y silencios inevitables;  porque sólo quien aprende a resistir las tormentas  reconoce el brillo verdadero cuando aparece frente a él. Y entonces entiendes que el tesoro nunca fue el final del viaje,  sino esa mirada que llega después de tantas batallas;  un amor que no promete salvarte de la vida,  pero sí caminar contigo el resto del camino.

G 1.4

 Hay días de lluvia que no hacen ruido, sólo se quedan mirando por la ventana del alma…igual que tus ojos tranquilos, que aprendieron a mantenerse serenos incluso después de tantas tormentas. Tu sonrisa discreta tiene algo de madrugada húmeda, de café tibio entre las manos y silencios que pesan; porque antes de volverse hermosa, tuvo que ser fuerte, sostenerse sola y aprender a no quebrarse frente al frío. Y quizá por eso tu luz se siente distinta… porque no nació de la calma, sino de haber sobrevivido.Ahora entiendo por qué me gustan tanto las tormentas suaves: porque se parecen a ti… a esa manera tan tuya de seguir siendo ternura, incluso después de haber sido tan fuerte y tan sola.

Otro diálogo

  Hay miradas que dicen demasiado y silencios que terminan pesando más que cualquier conversación. A veces sobran las palabras, los diálogos sin importancia, y aun así son esos pequeños momentos los que sostienen el siguiente día, como avisos absurdos que el tiempo convierte en realidad. Y entonces uno empieza a hablar así, sin entender del todo qué está pasando; con esa necesidad insoportable de querer conocer cada rincón de alguien, mientras todo termina reduciéndose a un argumento torpe, a una sola frase incapaz de contener lo que realmente se siente. Tal vez eso es lo más triste: descubrir demasiado tarde que algunas personas logran quedarse dentro de ti sin haber pertenecido nunca a tu vida, y que hay ausencias que comienzan incluso antes de que algo exista realmente.