Solución
Qué deliciosa se ha vuelto la vida desde que coincidimos. Somos amigos, novios, amantes; dos adultos que se reconocen en una mirada, se incendian en una caricia y encuentran en el cuerpo del otro un lugar donde quedarse. Y entre tantas coincidencias, sospecho que el destino sabía algo que nosotros aún ignorábamos. Me apasiona esta forma de querernos, con la calma de quien comprende, la ternura de quien cuida y el fuego de quien todavía se estremece con un beso. Quiero seguir descubriéndote, riéndome contigo, deseándote y construyendo este amor que nos encuentra tan distintos y tan nuestros. Porque si la vida nos hizo coincidir, yo quiero que el resto de mi vida nos encuentre eligiéndonos.