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G 1.2

No existen los momentos perfectos; existe la perfección que tú le das a cada instante. Esa que aparece cuando capturas con la mirada una puesta de sol, el movimiento del mar o la calidez escondida detrás de tu sonrisa. No puedo evitar comparar lo que la naturaleza nos regala contigo: esas montañas inmensas cubiertas de nieve, los atardeceres eternos donde el desierto parece no tener final, esos paisajes tan imposibles que obligan a guardar silencio sólo para contemplarlos. Quizá eso me convierte en un soñador de principio a fin. Pero también soy alguien que sabe distinguir dónde termina la fantasía y dónde comienza la realidad. Y aun así, de alguna manera, habitas ambas. En mis fantasías vives eterna, sincera, casi etérea. Pero es en mi realidad donde existes de la forma que más me gusta: cercana, verdadera… haciendo que incluso lo cotidiano parezca algo extraordinario. Porque cuando estás a mi lado, la realidad deja de sentirse común y se convierte en el lugar donde siempre quiero...

G 1.1

 Es alta, elegante y peligrosamente atractiva sin intentarlo. Tiene la mirada inteligente de una mujer que siempre sabe más de lo que dice, y una presencia que parece moverse con una armonía demasiado perfecta para ser casual. Hay algo hipnótico en ella… tal vez la manera en que acomoda sus lentes antes de sonreír, o la calma con la que camina mientras deja pensamientos desordenados a su paso. Su silueta guarda ese equilibrio sutil entre elegancia y tentación. Cada movimiento parece natural, tranquilo, pero tiene la precisión suficiente para quedarse rondando en la memoria. No necesita llamar la atención; simplemente ocurre. Y cuando pasa cerca, el tiempo parece disminuir un poco el ritmo sólo para verla. Y entonces habla… segura, serena, inteligente. Como si no supiera el efecto que provoca. Como si ignorara que cada palabra suya termina mezclándose con la imagen de su sonrisa, de su mirada detrás de los lentes y de esa feminidad discreta que vuelve peligroso intentar verla solame...

Tu 1.1

Hoy caminé por esas calles en las que no nos tomamos de la mano. Escuché tu sonrisa en esas tardes en donde nunca nos hablamos. Solo caminaba con el viento, pero él, como siempre, pasó de largo, añorando esos días que no sé si alguna vez existieron, pero tenían algo que siempre me recordaba tu silueta, aun sin conocerte. Voy a dejar que pase la noche, que se lleve todo recuerdo imaginario; dejaré que tú te marches sin voltear, esperando aquel día tan lejano en donde solo te imaginé y, hasta la fecha, no sé si eres real.

Cierto

 Vamos a mirarnos a besos, despacio, como si el tiempo se quedara suspendido en tus labios, encontrando el camino para tomarnos de la mano con palabras que se deslizan suaves, casi al oído. Vamos a besarnos con las miradas, sintiendo cómo el aire se vuelve más denso entre nosotros, mientras el sol se queda quieto, mirando sin permiso. Vamos a quedarnos ahí, donde la distancia deja de existir y el cuerpo apenas es un límite, donde cada instante parece recordarnos que ya nos habíamos encontrado antes. Y entonces, sin decirlo, vamos a entender que esto que arde entre nosotros no le pertenece al tiempo… ni a este mundo.

Verdad 1.2

  Hay algo que me pasa contigo… y no es de golpe, es más bien constante. Me gusta cómo eres. Tu forma de estar, de pensar, incluso esos silencios que de repente rompes con algo tan tuyo… tan inesperado. No eres alguien fácil de leer, y eso lejos de alejarme… me intriga más. Me gusta mirarte cuando estás tranquila, como si todo lo tuvieras claro. Y también cuando sueltas uno de esos comentarios que no ves venir… ahí es donde uno se da cuenta de que hay mucho más debajo de lo que dejas ver. No quiero apresurar nada, ni ponerte en una posición incómoda…  pero tampoco quería quedarme sin decirlo. Me atraes. De una forma que no es sólo física… aunque también. Y me gusta la idea de seguir coincidiendo contigo… ver qué se va dando, sin forzarlo.

Una diferente era

  Pueden pasar los minutos y mis dedos se quedan suspendidos, como si escribirte fuera apenas una excusa para seguir pensándote. Trato de conocerte con lo que leo de ti, y aun así sigues siendo un enigma… uno de esos que no se quieren resolver de golpe, sino despacio, como quien se acerca sin prisa a lo que desea. Paso el tiempo mirando la pantalla, pero no es solo espera… es una especie de latido contenido, aguardando ese sonido que llega como un susurro y me recorre, como si tu voz encontrara la forma de tocarme desde lejos. Y entonces aparece: un mensaje tuyo… y todo se acomoda. Quiero que dejemos atrás las letras breves y los silencios digitales, y pasar a ese otro instante donde la distancia ya no existe. Imagino tus dedos entrelazándose con los míos, reconociéndose, mientras al principio callamos… no por falta de palabras, sino porque hay miradas que prefieren hablar primero. Y luego, casi sin darnos cuenta, las bocas se sueltan, y ese río de ideas, de historias y de anécdo...

Mi niño

  Soy de una generación que no tuvo una sola cosa especial; lo tuvo todo: jugar en la calle, el fútbol con los vecinos, imitar al Toro Valenzuela desde un campo de tierra, disfrutar de esos deportivos de paredes verdes enormes hasta que las manos ardieran de tanto vivir . Esperar el mes de octubre para, junto con otras 50 personas, volar un papalote que parecía tocar el cielo y tomar agua de la llave como si fuera un premio ganado al día . Disfrutar las tardes con mi hermano en el Nintendo, perdiendo la noción del tiempo , escaparme algunas noches con mi hermana a comer tacos, robándole horas a la noche , vivir las últimas reuniones familiares de fin de año como si fueran eternas . Trabajar los fines de semana con mi mamá y mis dos hermanos, como familia, forjando en silencio el valor de las cosas que no se compran . Soy de esa generación que vivió los cambios políticos y tecnológicos, que sufre con cada eliminatoria de México en los mundiales, que conoció la magia de los Lake...

Atractiva R1

 ¡Y sí! Así me gusta. Admiro tu cabello con brillo maduro, ese brillo que atrapa la luz y la guarda en silencio, esas líneas que se marcan en tus ojos, que tienen la expresión de muchas batallas; y que aun así invitan a perderse en ellos, ese hoyuelo que se hace en tu mejilla al sonreír y que provoca quedarme ahí un instante más, y esa suavidad de piel que los años hacen más exquisita, más irresistible al tacto. Me gusta cómo caminas, con esa seguridad que no necesita anunciarse, cómo te quedas quieta, seria, pensando y decidiendo qué es lo mejor para ti, como si el tiempo se detuviera para mirarte. Te das el tiempo y el ritmo para probarte ropa, esperando robarle un poco a la edad; aunque es la edad la que termina rindiéndose ante ti, me gusta que sea al revés, que tu ropa me diga lo bella que te ves, pero es tu cuerpo el que realmente la define. Quiero tomar tu mano así, con un manicure olvidado y que vio tiempos mejores, y recorrerla despacio, como si leyera tu historia con los ...

Dual

  Hay una parte de ti  que llega en silencio,  como la noche cuando por fin decide abrazar al día cansado,  y en ella descanso…  sin preguntas, sin miedo,  como si el mundo, por un instante,  dejara de exigir tanto. Pero hay otra parte de ti  que irrumpe sin aviso,  que enciende cada rincón de mi cuerpo  y desordena lo poco que creía tener en calma. Esa parte que no pide permiso,   que me nombra distinto,   que me arranca de mí   y me lanza directo a tus ganas. Y entonces no sé  si quiero quedarme en tu paz  o perderme en tu tormenta,  porque en ambas existo,  y en ambas…  inevitablemente,  te pertenezco.