Entradas

Mi niño

  Soy de una generación que no tuvo una sola cosa especial; lo tuvo todo: jugar en la calle, el fútbol con los vecinos, imitar al Toro Valenzuela desde un campo de tierra, disfrutar de esos deportivos de paredes verdes enormes hasta que las manos ardieran de tanto vivir . Esperar el mes de octubre para, junto con otras 50 personas, volar un papalote que parecía tocar el cielo y tomar agua de la llave como si fuera un premio ganado al día . Disfrutar las tardes con mi hermano en el Nintendo, perdiendo la noción del tiempo , escaparme algunas noches con mi hermana a comer tacos, robándole horas a la noche , vivir las últimas reuniones familiares de fin de año como si fueran eternas . Trabajar los fines de semana con mi mamá y mis dos hermanos, como familia, forjando en silencio el valor de las cosas que no se compran . Soy de esa generación que vivió los cambios políticos y tecnológicos, que sufre con cada eliminatoria de México en los mundiales, que conoció la magia de los Lake...

Atractiva R1

 ¡Y sí! Así me gusta. Admiro tu cabello con brillo maduro, ese brillo que atrapa la luz y la guarda en silencio, esas líneas que se marcan en tus ojos, que tienen la expresión de muchas batallas; y que aun así invitan a perderse en ellos, ese hoyuelo que se hace en tu mejilla al sonreír y que provoca quedarme ahí un instante más, y esa suavidad de piel que los años hacen más exquisita, más irresistible al tacto. Me gusta cómo caminas, con esa seguridad que no necesita anunciarse, cómo te quedas quieta, seria, pensando y decidiendo qué es lo mejor para ti, como si el tiempo se detuviera para mirarte. Te das el tiempo y el ritmo para probarte ropa, esperando robarle un poco a la edad; aunque es la edad la que termina rindiéndose ante ti, me gusta que sea al revés, que tu ropa me diga lo bella que te ves, pero es tu cuerpo el que realmente la define. Quiero tomar tu mano así, con un manicure olvidado y que vio tiempos mejores, y recorrerla despacio, como si leyera tu historia con los ...

Dual

  Hay una parte de ti  que llega en silencio,  como la noche cuando por fin decide abrazar al día cansado,  y en ella descanso…  sin preguntas, sin miedo,  como si el mundo, por un instante,  dejara de exigir tanto. Pero hay otra parte de ti  que irrumpe sin aviso,  que enciende cada rincón de mi cuerpo  y desordena lo poco que creía tener en calma. Esa parte que no pide permiso,   que me nombra distinto,   que me arranca de mí   y me lanza directo a tus ganas. Y entonces no sé  si quiero quedarme en tu paz  o perderme en tu tormenta,  porque en ambas existo,  y en ambas…  inevitablemente,  te pertenezco.

Miedos

  Algunos días no entiendo tus palabras  porque nunca llegan.  Otros días llegan,  pero están huecas… y no son verdaderas. Quiero preguntarte qué es lo que pasa,  pero tengo miedo a tu respuesta.  Miedo a que, en verdad, sí pase algo  que esté fuera de mis manos. Pero me da aún más miedo   que contestes que no pasa nada. Algunas tardes tengo esas ganas incontrolables  de escribirte,  de decirte lo que siento,  de que sepas que por ti muero…  pero esas mismas ganas se apagan  cuando tu respuesta no llega  o cuando es sólo un monosílabo  cuyo origen ya conozco. Y me da miedo preguntar. Hoy quiero hablarte, como todos los días,  pero puede más mi inseguridad  y me quedo con la idea,  con esas falsas promesas de “algún día”  y con este vacío  de extrañar todo  lo que tú me hacías sentir.

No quiero

  No quiero que pienses que no te amo…  te amo, y justo por eso me aparto. No es falta de amor, es miedo a ser yo  quien termine rompiéndote. No quiero quedarme hasta convertirme  en ese recuerdo que te duela nombrar,  en el error que te quite las ganas  de volver a sentir. No inventes historias en tu cabeza:  la verdad es más simple y más cruel…  sí te quiero,  pero no confío en no lastimarte. ¿Sabes qué es lo peor?  Que no sé vivir sin ti,   pero tampoco sé quedarme   sin hacer daño. Y antes de amarte hasta destruirte,  prefiero irme…  aunque eso también nos rompa.

Al fin

  Y un día, sin hacer ruido, te quedaste,  como si no hubiera nada que explicar,  como si el tiempo hubiera aprendido por fin  a no llevarte lejos de mí. No hubo promesas ni giros inesperados, sólo tu forma de mirarme… distinta,   como si por primera vez   no estuviera de paso. Y entonces entendí que no siempre fui el lugar equivocado,  sólo estaba llegando tarde a otras historias,  a otros intentos donde no sabías quedarte. Porque ahora no hago más que estar contigo, sin medir lo que doy ni esconder lo que siento… y en esta calma que no pide nada, por fin… ocurre.

Miradas 2.0

Vamos a mirarnos una vez más, sin buscar nada, solamente frente a frente, dejando que los ojos hablen y que nuestros cuerpos tiemblen. Vamos a mirarnos sin miedos, sin conceptos, sin querer algo uno del otro, sólo dejando pasar el tiempo. Vamos a dejar que nuestros latidos se busquen, que sigan ese ritmo que ambos queremos, pero no sabemos cómo decirlo. Vamos a dejar que las miradas traduzcan esas palabras que no se mencionan y que siempre busquen escribirse de la manera que, aunque no sepamos, es correcta. Vamos a darnos esa oportunidad de mirarnos, sentir cómo el mundo gira y nosotros somos el centro. Vamos a estar en contra de la ciencia, vamos a tomarnos de la mano, vamos a crear momentos y dejar que esas miradas bailen en su encuentro. Vamos a mirarnos una vez más, y después de eso, seremos uno… o todos los recuerdos.