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Mostrando las entradas de marzo, 2026

Pan

En este momento quisiera decirte tantas cosas que tengo en mi mente, en mi corazón; poder explicar esos pensamientos que provocas tú en mí y buscar la manera de expresar con palabras los sentimientos que provocas, mientras yo avanzo un paso y la concha se queda frente a mí, tibia, esperando. La sostengo entre mis manos, sintiendo su suavidad ceder apenas al contacto, pero en realidad eres tú en esa forma, mirándome sin decir nada, dejando que sea yo quien descifre lo que escondes. Muchas veces me encuentro perdido, queriendo encontrar las palabras perfectas para que suenen como yo quiero que suenen y que tú las entiendas como deben de ser, y entonces te veo girar como un rol de canela frente a mí. Me acerco, siguiendo ese trazo en espiral con la mirada, con la intención, dejándome llevar por cada vuelta que das, como si cada una me acercara más a ti. Muchas veces quiero ordenar mis pensamientos y mis sentimientos en una sola línea, pero contigo todo se curva, todo se enreda… y aún así,...

Gustos cósmicos

 Se miraron como dos cuerpos celestes que aún no entienden su propia órbita… cercanos, pero contenidos, como si una fuerza invisible —quizá su propia gravedad— decidiera cuándo comenzar el viaje. Sus manos fueron cometas tímidos, rozando apenas la atmósfera del otro, dejando una estela suave, luminosa… casi temblorosa. No había prisa, sólo esa sensación de estar entrando en un sistema nuevo, como quien descubre por primera vez los anillos de Saturno, sin saber si tocarlos o simplemente admirarlos. Sus respiraciones se alinearon como planetas en conjunción, y en ese instante breve, infinito, todo pareció detenerse… como si el tiempo, ese viejo astrónomo, quisiera observar también. Y entonces, sin palabras, ocurrió el primer eclipse: uno cubriendo la luz del otro, no para apagarla, sino para sentirla más cerca… más profunda. Fue un inicio pequeño, casi imperceptible, pero en su interior… ya ardía como una estrella recién nacida.

Dual

  Te amo porque eres tú y porque vivo mi vida a través de tus ojos y de tu sonrisa. Te quiero, por otro lado, porque somos almas gemelas y caminamos al mismo tiempo y sin prisa. Te amo, sin duda, porque las estrellas están de nuestro lado y la eternidad nos manda un beso discreto mientras cuida el camino. Te quiero por todos esos momentos que tú decidiste estar a mi lado y que, siempre contento, tomado de tu mano, los acepté en silencio. Te amo siempre con este latido en el pecho. Te quiero por toda la eternidad, con ese pensamiento que no abandona mi mente. No sé cuál es la diferencia entre que te ame y que te quiera. No sé si existe una doble vida, otra dimensión o simplemente un espejo que no devuelve un reflejo. ¿Será que cada latido se va para un lado de mi vida y, mientras busca con anhelo respirar de nuevo, se encuentra con que dentro de mi pecho hay dos corazones que laten a dos ritmos? Te amo con un corazón y te quiero con el otro; son las dos vidas que vivo por ti y pa...

Motivos

  Te quiero por todos los motivos  que puedas imaginar,  por aquellos que sólo tú conoces,  y por otros más que tu piel delata  en la tibieza que guarda,  en la forma en que se mueve,  en esa sonrisa  que parece rozarme incluso a la distancia. Pero te quiero más  por los motivos que no conoces,  y que yo tampoco,  aunque los sienta latiendo ahí,  como un secreto que se nos escapa. Esos que me obligan, suavemente,  a mirarte de más,  a recorrer tu cuerpo con la intención  de quien aún no toca,  pero ya imagina. A encontrar tu mirada dentro de la mía,  aun sin compartir el mismo espacio,  como si algo entre nosotros  acortara la distancia  y la volviera apenas un suspiro. Todos esos motivos  que no alcanzo a nombrar,  pero que existen,  que se adhieren a la piel y regresan en forma de recuerdo vivo. Esa lista invisible  de instantes, lugares y silencios  que me...

Delicioso camino

 Nace en la punta de tu dedo, ya sin inocencia, con un deseo suave latiendo en su forma, aferrándose a tu piel como si reconociera algo propio. Se desliza por tu mano, lento y deliberado, deteniéndose en cada pliegue, presionando apenas, despertando memorias ocultas bajo tu tacto. Llega a tu muñeca y se entrega un poco más, sintiendo tu pulso tibio, respondiendo con una cercanía más íntima… como si empezara a pertenecer. Sube. Ya no recorre: se arrastra con intención por tu antebrazo, dejando un rastro invisible que arde lento, seduciendo sin imponerse. Encuentra el interior de tu codo y se hunde apenas, descubriendo ese rincón sensible donde la piel escucha más… y ahí se demora, consciente de lo que provoca. Continúa. Tu hombro lo recibe abierto, y el beso se expande, más amplio, más envolvente, como queriendo abarcarte. Luego desciende hacia tu cuello… y todo cambia. Se vuelve lento, peligrosamente suave. Cada roce pesa, vibra, permanece. Se acerca más, se atreve, se queda un seg...

Reflejo 1.1

  Como siempre, pierdo tu reflejo en el espejo de mi memoria; no sé ni cómo, ni cuándo dejas de estar ahí. En un parpadeo eres luz y colores, y al siguiente eres gris y sombras: delicadas siluetas que solían estar ahí y que ahora vuelan de mi imaginación dormida a mi realidad perdida, buscando el tiempo, encontrando trozos de recuerdos viejos y arrugados, y queriendo trazar de nuevo todo de ti, de lo que fuiste, de lo que sé que serás, y que, sin duda, nunca podré ver. Eres esa pieza maestra que nunca imaginé y que, como bien sabes, en lo más profundo de mi imaginación siempre vivirá, escondida en las sombras y reflejada en los espejos de mi locura.

Siempre ella

 La música no se escucha… se respira, se desliza lenta por la piel como un susurro tibio, se enreda en los huesos y ahí construye su templo. Es un pulso que no pide permiso, una corriente que invade, que toma, que despierta, que te arranca del mundo y te nombra en otro. Hay notas que rozan como dedos invisibles, que recorren la espalda con precisión sagrada, que se detienen justo donde nace el deseo. Y entonces ya no eres tú… eres eco, eres vibración, eres carne abierta al sonido. Cada acorde es un idioma distinto, una puerta que se abre hacia universos paralelos, donde el tiempo se diluye y el alma se reconoce. Puedes perderte en un ritmo lento, dejar que te envuelva como un abrazo necesario, como si el silencio ya no fuera suficiente para existir. Porque la música no es compañía… es hambre, es sed, es esa urgencia que te habita cuando el mundo calla. Se vuelve necesidad, un estado puro de felicidad que no se explica, que se siente en lo más profundo, donde no llegan las palabras....

Más besos

  Hay besos que no comienzan en la boca, sino en la intuición. El primero apenas roza la sien, pero esta vez no es sólo un permiso… es una promesa. Los labios se detienen un instante más, dejando que el calor se quede suspendido sobre su piel. Su respiración se vuelve más lenta, más consciente, como si algo dentro de ella comenzara a inclinarse hacia ese contacto. Después desciende hacia el cuello, donde la piel ya no sólo escucha… responde. El beso se posa con una suavidad engañosa, porque debajo de esa delicadeza hay intención. Se queda, se desliza apenas, lo suficiente para provocar un leve estremecimiento que ella no intenta ocultar. Su cabeza cede un poco, ofreciéndose sin darse cuenta. El tercero encuentra su lugar en la clavícula, y ahí la pausa se vuelve más profunda. Los labios presionan con una firmeza sutil, como si quisieran dejar huella sin necesidad de fuerza. Su piel se eriza lentamente, y su cuerpo comienza a hablar en un lenguaje distinto… uno que no necesita pa...

Otros deseos

 Yo sólo quiero vivir en ese sueño, sin anhelar aquel despertar que me aleje de tu momento. Yo sólo quiero perderme en el olor a flores de tu cabello, inhalándolo despacio, dejando que ese aroma me invada sin prisa, mientras busco, sin muchas ganas, la salida de este laberinto en tu cuello, como si en realidad no quisiera encontrarla jamás. Yo sólo quiero palpar, poco a poco, esa parte diminuta de piel que se asoma entre tu escote y tu clavícula; palparla con la mirada, rozarla con el deseo contenido, deteniéndome en ese instante donde todo arde en silencio, desearla con una furia controlada y amanecer de nuevo, con esa sonrisa de haberlo logrado en mis sueños. Yo sólo quiero saber qué se siente perderme de nuevo en tus ojos y probar el sabor de uno de tus besos, deteniéndome apenas un instante antes de encontrarlos, sintiendo cómo la espera los vuelve inevitables, volar de sensaciones y sentir que cada célula abraza todas las emociones, dejarme llevar por aquel eterno palpitar de ...

Otra mirada

Hay formas que no deberían tener voz… y aun así, la memoria insiste en pronunciarlas. No sabría decir en qué momento comenzó a llamarme la atención. Tal vez fue la manera en que imponía su presencia sin moverse, o ese equilibrio extraño entre firmeza y promesa, como si guardara un secreto que sólo se revela al acercarse lo suficiente. No es algo que se mire abiertamente, pero es imposible no volver a ello con la imaginación. Tiene una estética que desconcierta… no es perfecta, pero tampoco lo necesita. Es más bien honesta. Directa. Casi orgullosa de existir tal como es. Y hay algo en su forma que despierta preguntas que no siempre quiero responder, pero que me gusta sentir rondando. A veces pienso en la calidez que debe guardar, en esa tensión contenida que parece latir bajo la superficie, como si estuviera viva más allá de lo evidente. No es sólo lo que es… sino lo que sugiere. Lo que podría provocar. Lo que despierta sin tocar. Y aunque no lo diga en voz alta, hay una curiosidad que ...

Realidades 1.1

 Hay mujeres que callan y sus silencios se vuelven su propia realidad. Hay mujeres que dejan de mirar y todo a su alrededor se transforma sin que nada sea igual. Hay mujeres que dejan de sentir, y al hacerlo la confianza se desvanece. En la realidad hay mujeres que ya no quieren amar y, cuando eso sucede, no hay lágrimas que alcancen para cubrir un corazón roto, y siempre es difícil volver a confiar y permitir que alguien les ayude a reparar su corazón. Pero incluso en ese silencio, algo resiste. Porque no todos somos herida, ni todos venimos a romper. Y aunque cueste, aunque duela, siempre existe la posibilidad de volver a confiar… en alguien que sí sepa cuidar lo que otros no supieron.

Espero

 Me quedo con dudas cuando hablas y parece que no tenemos el mismo idioma, me quedo con lagunas en tus silencios que para ti son necesarios y para mí insondables, me quedo con ideas en las palabras que no se dicen pero se sienten, se escupen entre los dientes, que hieren. No hay puentes ni ideas que se compartan como antes, como aquellas caricias que nos unían y esos besos que nos llevaban tan lejos de todo. Me quiero quedar con los recuerdos que nos dan vida, aunque al mismo tiempo consumen alegría, que nos dan menos tiempo, y nos dejan suspendidos en una espera que no termina. Me quedo con los vacíos, con todos los silencios, me quedo sin movimiento como si el mundo se hubiera detenido, y me quedo esperando a que tú lo entiendas, porque ahora yo ya no soy un momento, ya no soy tu tiempo, ahora ya soy un verso libre que se pierde en el tiempo.

Sus momentos

 Aparece con la calma de quien no intenta llamar la atención… y sin embargo lo consigue. Lleva dos pequeños cristales que descansan frente a sus ojos, como ventanas discretas que afinan su mirada y le dan a su expresión un aire de concentración suave, casi inocente, como si estuviera siempre a medio camino entre una idea y una sonrisa. Detrás de esos claros guardianes de su vista, sus ojos observan con curiosidad tranquila, y cuando se detienen en alguien, lo hacen con una profundidad que desarma. Su piel guarda pequeñas historias. Sobre ella viven trazos silenciosos, dibujos que no alzan la voz pero que recorren su brazo, se asoman en la línea de su clavícula y siguen la forma de su cuerpo como si hubieran aprendido el camino de memoria. No la endurecen… al contrario, la vuelven más humana, más cercana, como una mezcla extraña entre rebeldía y ternura. Hay algo en su forma de moverse. La manera en que acomoda esos delicados cristales con la yema de los dedos, cómo inclina un poco ...

Mi imaginación

 Tú existes con una belleza que parece haber sido pensada lejos de este mundo. Tus ojos tienen la profundidad de los cielos antiguos, esos que guardan estrellas que nadie ha terminado de contar. En tu sonrisa vive la misma luz que nace cuando el amanecer toca la tierra por primera vez, y tu piel posee la suavidad silenciosa del mar cuando decide descansar. Las curvas de tu cuerpo recuerdan la paciencia con la que el universo dibuja sus órbitas perfectas, como si cada forma hubiera sido calculada con una intención secreta. Todo lo hermoso que conocemos —las lunas, los mares, las flores abiertas al sol— parece apenas un intento de acercarse a lo que eres… porque cuando apareces, el mundo entiende que la belleza no estaba terminada hasta que tomó la forma de mujer.

Ser

 Tu belleza no llega como una perfección evidente, sino como algo que se revela poco a poco. En la ligera indisciplina de tu cabello, en la forma tranquila de tus hombros, en esa curva de tu sonrisa que parece guardarse un secreto. Es una belleza que no exige ser mirada… y sin embargo uno termina mirándola más de lo debido. Quizá tenga que ver con tu manera de pensar. Tus ideas no aparecen: crecen. Se abren paso cuando hablas, toman forma en tu voz, y entonces tu rostro cambia, tus ojos brillan distinto, y todo en ti —tu gesto, tu postura, tu calma— parece sostener la fuerza de lo que estás diciendo. Por eso tu presencia tiene algo extraño y profundamente sensual: no es sólo tu cuerpo, ni sólo tu mente. Es la forma en que ambos existen al mismo tiempo, como si el mundo necesitara exactamente eso para seguir girando… tu manera de estar en él

Obvio

  Me gustas en esos momentos  en que el viento se detiene  y me regala la calma suficiente  para perderme en el brillo de tus ojos . Me gustas en ese instante suspendido  en que la vida, casi en silencio,  me pide ser testigo de tu presencia. Me gustas cuando sonríes,  porque algo cambia en el aire  y el mundo entero parece inclinarse  un poco hacia la luz de tu boca . Pero más me gustas en tus silencios ,  cuando el tiempo se vuelve lento  y entre nosotros queda flotando  esa cercanía que no necesita palabras . Ahí… cuando tus ojos descansan en los míos   y el instante se queda respirando entre los dos ,  es cuando más me gustas. Porque por un momento  parece que el mundo se retira  y sólo quedamos tú y yo,  demasiado cerca  para que el tiempo se atreva a avanzar.

Secreto entre ellos

 La ventana estaba entreabierta, y la luna —paciente, antigua— se había detenido justo donde podía verla. No había prisa en sus manos. Solo ese silencio tibio con el que una mujer se reconoce cuando nadie la mira. Las cortinas iban y venían, respirando con la noche, dejando entrever a ratos el movimiento lento de su sombra. La luz le caminó la piel con una suavidad casi intencional.Ella cerró los ojos… y su respiración se volvió más honda. Un temblor leve le cruzó los hombros. La espalda se arqueó apenas, como si respondiera a una caricia hecha de pura claridad. Sus dedos —pacientes ahora— aprendieron el ritmo de su propio pulso. Sin prisa. Sin culpa. La luna no se movió. Y por un instante pareció que toda la noche latía exactamente al mismo tiempo que ella. Cuando el aire volvió a quedarse quieto, las cortinas cayeron despacio, como si también supieran que acababan de presenciar un acto de amor que no necesitaba nombre.

Más de esos

 Uno de esos besos robados, que regresan el alma y hacen perder el aliento, en una mujer de mirada valiente y sonrisa cómplice. Uno de esos besos lentos, que se derriten despacio sobre los labios, en una mujer de piel tibia y paciencia infinita. Uno de esos besos traviesos, que nacen peligrosamente cerca de la risa, en una mujer de ojos curiosos y dulzura inquieta. Uno de esos besos profundos, que silencian al mundo mientras el pulso se acelera, en una mujer de voz suave y fuego discreto. Uno de esos besos inevitables, de los que empiezan como roce… y terminan como incendio, en una mujer de alma libre y ternura peligrosa. Y entonces lo supe, sin ruido: no necesito buscar en otros labios… porque todos esos besos —los que imaginé, los que me faltaban, los que no sabía nombrar— ya los conocí en ti…

Otra versión

 Hoy otra vez fingí que dormía. Llegaste tranquila… tal vez algo volada, con deseos que ya no eran míos, pero aun así llegaste. El alcohol te dio el valor y la costumbre te empujó hasta mi lado, como si mi nombre todavía viviera en tu cuerpo. Vi volar tu ropa sin inhibiciones. Escuché aterrizar tu pudor al borde de mis ganas —ya despiertas, ya rendidas—. Y cuando tu fragancia volvió a tocarme, estiré los brazos despacio… con esa esperanza torpe de que todo fuera un sueño y no esta verdad que me quema. Tu sabor era distinto. Más ajeno. Más peligroso. Tu olor venía de otro camino… pero cuando tus labios encontraron los míos, maldita sea, mi cuerpo te reconoció como si nunca te hubieras ido. Nos tuvimos un rato con los mismos juegos de siempre, pero ya no era igual. Había prisa en tu piel… y hambre en la mía. Nos bebimos los labios con esa sed vieja que no sabe morir, y nos consumimos casi dormidos, casi culpables, casi rotos. Para ti fue solo terminar bien la noche, apagar el fuego d...