Atractiva R1
¡Y sí! Así me gusta. Admiro tu cabello con brillo maduro, ese brillo que atrapa la luz y la guarda en silencio, esas líneas que se marcan en tus ojos, que tienen la expresión de muchas batallas; y que aun así invitan a perderse en ellos, ese hoyuelo que se hace en tu mejilla al sonreír y que provoca quedarme ahí un instante más, y esa suavidad de piel que los años hacen más exquisita, más irresistible al tacto.
Me gusta cómo caminas, con esa seguridad que no necesita anunciarse, cómo te quedas quieta, seria, pensando y decidiendo qué es lo mejor para ti, como si el tiempo se detuviera para mirarte. Te das el tiempo y el ritmo para probarte ropa, esperando robarle un poco a la edad; aunque es la edad la que termina rindiéndose ante ti, me gusta que sea al revés, que tu ropa me diga lo bella que te ves, pero es tu cuerpo el que realmente la define.
Quiero tomar tu mano así, con un manicure olvidado y que vio tiempos mejores, y recorrerla despacio, como si leyera tu historia con los dedos. Quiero observar tus piernas, que aguantan el tiempo y caminan a mi lado, y acercarme lo suficiente para sentir su calor junto al mío.
Me gustas porque tienes canas, porque besas rico, porque en cada beso dejas algo que se queda, porque ríes sin miedo, porque eres paciente. Me gusta tu tiempo, me gustas tú y las historias que has vivido, nuestro espacio, nuestro andar, mis y tus años, cruzándose sin prisa, encontrándose en cada instante.
Señora, usted me gusta, me gusta con calma… y con deseo.
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