G 2.1
Los besos llegan cuando quieren, no cuando uno los llama. Yo los he sentido rondarte antes de que existieran, escondidos en la forma en que te miro, en el deseo silencioso de acercarme a tu boca y descubrir despacio el sabor de tu sonrisa. Como si ellos ya supieran algo que mi corazón apenas comenzaba a entender.
No creo que los besos se busquen; creo que se encuentran. Van trazando caminos invisibles entre dos personas, encendiendo miradas, despertando anhelos y llenando de intención cada roce cercano. Y mientras te observo, hermosa y luminosa, tengo la certeza de que todos esos caminos terminaban inevitablemente en tus labios.
Por eso imagino nuestros besos como viajeros incansables que por fin hallaron su destino. Llegando lentos, cálidos y profundos, recorriendo la distancia que aún existe entre nosotros para sellarla con ternura y deseo. Porque hay besos que simplemente ocurren, y otros que parecen haber sido escritos desde siempre para dos almas que estaban destinadas a enamorarse.
Comentarios