Obvio
Me gustas en esos momentos
en que el viento se detiene
y me regala la calma suficiente
para perderme en el brillo de tus ojos.
Me gustas en ese instante suspendido
en que la vida, casi en silencio,
me pide ser testigo de tu presencia.
Me gustas cuando sonríes,
porque algo cambia en el aire
y el mundo entero parece inclinarse
un poco hacia la luz de tu boca.
Pero más me gustas en tus silencios,
cuando el tiempo se vuelve lento
y entre nosotros queda flotando
esa cercanía que no necesita palabras.
Ahí…
cuando tus ojos descansan en los míos
y el instante se queda respirando entre los dos,
es cuando más me gustas.
Porque por un momento parece que el mundo se retira
y sólo quedamos tú y yo,
demasiado cerca
para que el tiempo se atreva a avanzar.
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