G 2.6
Dicen que el corazón late para recordarnos que seguimos vivos; que con cada latido empuja la sangre, sostiene los sueños y le regala al cuerpo la fuerza necesaria para abrazar un nuevo día. Nunca se cansa, nunca pide descanso; simplemente insiste, como si conociera un motivo que la razón aún no alcanza a comprender. Y, sin embargo, hay momentos en los que parece cambiar su compás, como si descubriera un ritmo distinto que nadie le enseñó y que sólo él supiera reconocer.
Fue entonces cuando entendí que el corazón no sólo sabe mantenernos con vida, también sabe elegir por quién quiere latir. Desde que llegaste, cada mirada tuya marca ese nuevo ritmo, cada sonrisa le da un motivo más para seguir adelante y cada instante a tu lado le recuerda dónde pertenece. Porque un corazón sano late para demostrar que está vivo; un corazón enamorado late porque encontró a la persona por la que desea vivir cada uno de esos latidos.
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