Sin rumbo
Beso a beso se nos acabó el mundo. Ese mapa que se dibuja en toda tu piel, que de día me lleva al infinito y de noche me hace navegar por los límites sin explorar, buscando refugio en algún momento; la calidez de la playa de tu sonrisa y el éxtasis del reflejo del sol en tu mirada. Seguir sin miedo por las cordilleras que son tus costillas y todas las maravillas que me hacen sentir cuando llego a la cima. Así me pierdo porque yo quiero, y espero que, con la brújula del deseo, me dejes perderme mil veces y me encuentres siempre, sediento de tu compañía.
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