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G 3.1

  Solo quiero decirte que me gusta tu sonrisa: así, discreta y envuelta en misterio. Ilumina el instante en que se asoma y me roba el aliento. Me gusta pensar que esa sonrisa me dice tantas cosas; me atrapa, me hipnotiza y me hace sentirlo todo. También me fascina descubrir que existen distintas maneras de disfrutarla: la que se vuelve cómplice de un momento, la que aparece espontánea y deja escapar la vida, y aquella que, sin proponérselo, acapara por completo mi atención. Podría seguir hablando de sus virtudes, de todo lo que provoca en mí y de la forma en que transforma cualquier instante. Pero prefiero quedarme con lo más importante: que esa sonrisa ahora también me pertenece un poco, porque soy yo quien tiene la fortuna de provocarla.

Otra vez G

  Estoy aquí, detrás de tu sonrisa, intentando sobrevivir a ella. Deseando de corazón no perderme, aunque en el fondo también busco hacerlo. Estoy aquí, frente a ti, sosteniendo tu mirada, buscando ese instante exacto en el que voy a dejar de resistirme. No necesito que me rescates; solo quiero dejarme llevar hasta donde deseo llegar, hasta ese lugar donde pueda encontrarte nuevamente. Sé que te tengo en un instante y al siguiente siento que te pierdo. Pero no es porque no pueda encontrarte; es porque estás en todas partes. Estás presente, latiendo cada vez más fuerte mientras te llevo conmigo en el pensamiento. Así quiero que sean estos dos minutos: quererte en uno y en el siguiente recordar que existes. Volver a elegirme contigo una vez más, volver a quererte otra vez, hasta que al final descubramos que siempre estuvimos llegando al mismo lugar: estar juntos para siempre.

Diferentes

  Los amores prohibidos no piden permiso. Tampoco se explican. Llegan como la lluvia: cuando quieren, donde quieren. No se reclaman porque saben que el amor no pertenece a nadie. Se miran de lejos, se reconocen entre el ruido, sobreviven al tiempo, a los chismes, a las miradas que siempre creen saber más de lo que ven. Quizá por eso deberían durar para siempre. No por prohibidos, sino por valientes. Porque hay amores que encuentran su refugio en la complicidad y hacen de un instante una vida entera. Y es que, pensándolo bien, todo amor tiene algo de prohibido: una frontera que cruzar, un miedo que vencer, una locura que nadie entiende. Tal vez por eso amamos. Tal vez por eso seguimos volviendo.

Tiempos

Eres como el tiempo: serena, inevitable y difícil de definir. Tienes la calma de aquello que no necesita apresurarse, la firmeza de lo que permanece mientras todo cambia y esa manera tuya de decidir con una precisión que a veces parece fría, pero que nace de una fuerza que admiro profundamente. Porque hay cosas que no se pueden medir, solo sentir; como el tiempo, como tu belleza, como la forma en que llegaste a mi vida. Y quizá por eso estar contigo se parece a encontrar un instante eterno, uno de esos momentos que no pasan, porque de alguna manera siempre estuvieron destinados a existir.

Realidad

 No sabes lo difícil que es extrañarte cuando mi cuerpo todavía recuerda el tuyo. Hay algo en ti que despierta una parte de mí que no sabía cuánto necesitaba sentir: tus manos, tu mirada, esa forma tuya de acercarte y hacer que todo lo demás deje de importar. Te deseo con una intensidad que no sé explicar. Te deseo en mis pensamientos, en mis sueños, en esos momentos en los que cierro los ojos y vuelvo a imaginar tu piel junto a la mía, tu respiración cerca, tu risa después de un beso y esa conexión que hace que el mundo se quede lejos. Pero lo que más me enloquece es saber que no solo quiero tu cuerpo; quiero la mujer que habita en él. Quiero tus abrazos después de la pasión, tus palabras al oído, tu forma de mirarme cuando somos solamente tú y yo. Porque contigo descubrí que el deseo también puede sentirse como hogar. Y si hay un lugar donde quiero perderme una y otra vez, es en ti.

Creación

No existen mañanas sin este presente, donde la luz de tus ojos me guía y la calidez de tu voz hace que no tenga miedo. No puede existir un mañana sin antes pasar una noche juntos. ¿Qué clase de día le dejamos al futuro sin la certeza de que será un día deseado? Un día hecho de tus parpadeos y de mis sonrisas discretas. Vamos a hacer del mañana el mejor día de nuestras vidas y a trabajar siempre en este presente, para que nunca exista la necesidad de perdernos la creación de un nuevo sol, de una nueva luna, de todo aquello que el día nos debe y que, juntos, apenas comenzamos.

Ser

 Sigo tus pasos de sombras largas, por aquellos parajes donde aún no existía el nosotros; solo los desiertos de tus ideas y los mares de mi búsqueda. Sentía que algo podía pasar, pero sin la certeza de que fuera entre los dos. Caminábamos por senderos distintos, en épocas diferentes y con universos de distancia, aunque compartíamos la misma intuición: esa expedición hacia tus brazos y el anhelo del oasis de tus besos, de tus caricias y de la constante imaginación de tu aliento. Así empezó todo. Y quizá así terminará también: con la distancia imponiéndose por distintos motivos, pero con la dicha de haber construido un mientras que alcanzó para toda una vida, juntos.

Tocar

Te amé sin hacer cuentas, sin medida, con esa fe que no sabe preguntar; puse mi corazón sobre tu vida, esperando que lo fueras a cuidar. Pero a veces el silencio hace más ruido, que las palabras que no quieren llegar; y el alma, de quererte tanto, ha aprendido que también se puede cansar de esperar. No es que el amor se vaya de repente, ni que deje de latir por un temor; es que uno busca en la mirada ausente la misma luz que alguna vez encontró. Y si aún quedan tus manos con las mías, si aún hay un camino por andar, tal vez el amor no pide garantías, sólo dos corazones que se quieran encontrar.

Sentido

  Sólo quiero que hablemos del amor, sin mencionar nada más. Dar ejemplos, dar situaciones, dar momentos que me digan y me ayuden a entender qué es el amor. Tomarnos de la mano puede ser amor. Besarnos cada vez que nos vemos puede ser amor. Sonreír cuando nos encontramos puede ser amor. Mirarnos en silencio puede ser amor. Esperarnos sin prisa puede ser amor. Pero sólo si ambos lo sentimos y lo deseamos de esa manera. Si alguno de los dos no lo entiende, no creo que sea amor. Hay quienes intentan ponerle razón a un sentimiento, marcarle reglas, buscar señales, medirlo, nombrarlo antes de sentirlo. Pero el amor nunca nació para ser entendido. El amor no acepta explicaciones, porque ninguna alcanza a describir lo que sucede cuando dos corazones deciden latir en el mismo instante. Eso no se sabe; sólo se siente. Y cuando se siente, encuentra la manera de traducirse en mensajes, en acciones, en miradas y, por supuesto, en momentos. Sólo puedo pensar que todo eso que llega a mi cora...

Ideas

  Con tan solo acariciar tu calor, imagino respirar tu pasión; colisionar con los astros por tu amor y empezar de nuevo el ciclo que nos lleva al momento de la creación. Porque, si el universo tuviera que nacer otra vez, no le pediría nada más que volver a encontrarte.

Eres tú

Me gusta cuando sonríes porque siento que mi alma respira. Me gusta cuando escucho tu voz porque toda mi piel se siente fresca, como por la mañana. Me gusta cuando parpadeas porque así entiendo que el tiempo pasa y que el mundo te debe todo. Me gusta cuando te quedas en silencio, porque admiro la tranquilidad de la vida, el calor del deseo y esa falta de sonido que sólo nos deja sentir cómo respiramos. Y entonces entiendo que no me gustas por todo eso. Todo eso me gusta porque eres tú.

Solo así

Vamos a platicar del amor: de cómo se siente cuando nos hablamos, cuando nos besamos, cuando nos miramos hasta olvidarnos de respirar. Vamos a platicar de los dos, de esas ganas que ambos conocemos, de los momentos que tenemos y de las despedidas que nunca queremos. Vamos a platicar del futuro: de los días que nos esperan, de las risas que aún nos faltan, de los besos que aguardan su momento y de los abrazos que, estoy seguro, siempre encontrarán el camino. Vamos a platicar de ti y de mí, porque no hay conversación que prefiera más que la de una vida escrita contigo.

Deseos

  Te tengo y te pierdo en un instante, en esa chispa de tiempo que para el mundo es un segundo y para mí, una eternidad. No alcanzan las eternidades para explicar lo que mi soledad siente cada vez que te pierdo así, de repente. No basta una vida para terminar nuestras pláticas; no basta una vida para contarte mis sueños. No bastan dos vidas para desearte tanto, ni dos vidas para empezar de nuevo. Necesito tres vidas para perderme, necesito tres vidas para encontrarnos, necesito tres vidas para entender tu sonrisa. Solo bastan tres vidas para encontrar contigo el sentido de todas las demás.

Hay amores

  A veces me pregunto cuántos nombres puede llevar el amor. Existen los amores que matan: los que desgastan el alma con la ausencia, los que confunden el dolor con la costumbre y dejan cicatrices que el tiempo apenas consigue acariciar. También habitan los amores que salvan. Los que llegan sin hacer ruido, reconstruyen lo que parecía perdido y, con la ternura de una sola mirada, nos devuelven la esperanza de creer que el corazón siempre puede volver a florecer. Hay, además, amores que viven. No porque sean eternos, sino porque cada día deciden elegirse otra vez; porque encuentran refugio en una sonrisa discreta, en una caricia paciente y en el privilegio de caminar de la mano hacia el mismo horizonte. Y luego está el amor como el tuyo. No vino a rescatarme ni a herirme: vino a dar sentido a la fuerza que ya existía en mí. Es el amor en el que deseo permanecer, el que me inspira a ser un mejor hombre, el que quisiera abrazar hasta el último de mis días; porque, si alguna historia...

G 2.8

  Antes de que la lluvia bese la tierra, el mundo guarda un breve silencio. Entonces cae con una elegancia serena que transforma todo cuanto toca. Siempre me recuerda a ti: a la calma de tu seriedad y a esa sonrisa discreta que, sin proponérselo, ilumina mi corazón. Pero ni la lluvia posee el encanto de tus ojos. En ellos encuentro un refugio del que nunca deseo salir; basta una mirada para perderme en su profundidad y descubrir, una vez más, que el lugar más hermoso donde puedo extraviarme siempre será el reflejo de tu mirada.

Dos visiones

  Comenzó como una lluvia fuera de tiempo; tan solo cayeron las gotas, y cada una de ellas con un sentimiento, una gama de sensaciones y una inundación de posibilidades. No quedaban más que dos caminos: tratar de no mojarme y proteger todos mis sentimientos, aislando al mundo de mis pensamientos y buscando no ser aquel que se queda esperando a que la lluvia pasara, esperando a que la vida regresara, esperando a que alguien llegara a salvarme. Y, por otro lado, tomar valor para enfrentar esa gama de lágrimas, de risas, de sabores que no siempre son agradables; dejar que el todo te empape y tratar de organizar cómo vivir, cómo reír y cómo amar. Tan solo eso: vivir en la comodidad de no saber nada o vivir en la comodidad de conocer que hay vidas diferentes.

G 2.7

Mis ojos nunca aprendieron a conformarse; desde que te encontraron, hicieron de tu silueta el único lugar donde quieren perderse. Y es que mirarte se ha convertido en una de mis formas favoritas de quererte. A veces me descubro observándote en silencio, recorriendo cada detalle de ti como quien contempla una obra de arte sabiendo que jamás terminará de descubrirla. Tu rostro tiene esa belleza ligera que parece suspendida en el aire, y tu sonrisa, tan discreta como irresistible, siempre termina provocando la mía… y algo más que guardo para cuando estamos lo suficientemente cerca. No sé en qué momento tus manos comenzaron a convertirse en mi refugio, ni cuándo tus piernas empezaron a robarse mis pensamientos con tanta facilidad. Solo sé que, cuando llego a la curva de tus caderas con la mirada, el tiempo deja de importarme y el deseo se instala entre los dos con absoluta naturalidad. Me vuelves un hombre incapaz de fingir indiferencia; quiero acercarme, sentir tu respiración mezclándose...

G 2.6

  Dicen que el corazón late para recordarnos que seguimos vivos; que con cada latido empuja la sangre, sostiene los sueños y le regala al cuerpo la fuerza necesaria para abrazar un nuevo día. Nunca se cansa, nunca pide descanso; simplemente insiste, como si conociera un motivo que la razón aún no alcanza a comprender. Y, sin embargo, hay momentos en los que parece cambiar su compás, como si descubriera un ritmo distinto que nadie le enseñó y que sólo él supiera reconocer. Fue entonces cuando entendí que el corazón no sólo sabe mantenernos con vida, también sabe elegir por quién quiere latir. Desde que llegaste, cada mirada tuya marca ese nuevo ritmo, cada sonrisa le da un motivo más para seguir adelante y cada instante a tu lado le recuerda dónde pertenece. Porque un corazón sano late para demostrar que está vivo; un corazón enamorado late porque encontró a la persona por la que desea vivir cada uno de esos latidos.

G 2.5

Hay miradas que iluminan, miradas que abrazan, miradas que dan calma y miradas que enamoran; la tuya hace las cuatro al mismo tiempo. En un solo instante encuentra mis dudas, acaricia mis silencios, alegra mis días y le recuerda a mi corazón que el mejor lugar para quedarse siempre será donde habitan tus ojos. Por eso mírame, hoy, mañana y todos los días que la vida nos regale. Mírame con esa ternura que desarma mis miedos, con ese amor que vuelve extraordinario lo cotidiano y con esa luz que hace de mi mundo un hogar. Si algún día pudiera pedir un solo deseo, sería que jamás dejaras de mirarme así, porque en tu mirada encontré la forma más hermosa de sentirme amado.

Verte

  No pretendo cambiar tu mundo; jamás intentaría alterar el camino que has construido ni la vida que has aprendido a sostener con tus propias manos. No quiero ser quien te transforme, porque la mujer que eres ya posee una belleza que no necesita ser reinventada. Solo te pediría un instante. Un momento para que te miraras a ti misma con los ojos con los que yo te miro. Que descubrieras la fuerza que escondes cuando dudas, la ternura que regalas sin darte cuenta, la luz que llevas incluso en los días en que crees haberla perdido. Que pudieras reconocer en tu reflejo a esa mujer extraordinaria que, quizá por costumbre o por modestia, olvida contemplarse. Si lograras verte como yo te veo, entenderías que nunca quise cambiarte. Porque todo aquello de lo que me enamoro ya estaba en ti mucho antes de que nuestros caminos se encontraran.