Sentido
Sólo quiero que hablemos del amor, sin mencionar nada más. Dar ejemplos, dar situaciones, dar momentos que me digan y me ayuden a entender qué es el amor.
Tomarnos de la mano puede ser amor. Besarnos cada vez que nos vemos puede ser amor. Sonreír cuando nos encontramos puede ser amor. Mirarnos en silencio puede ser amor. Esperarnos sin prisa puede ser amor. Pero sólo si ambos lo sentimos y lo deseamos de esa manera. Si alguno de los dos no lo entiende, no creo que sea amor.
Hay quienes intentan ponerle razón a un sentimiento, marcarle reglas, buscar señales, medirlo, nombrarlo antes de sentirlo. Pero el amor nunca nació para ser entendido. El amor no acepta explicaciones, porque ninguna alcanza a describir lo que sucede cuando dos corazones deciden latir en el mismo instante.
Eso no se sabe; sólo se siente. Y cuando se siente, encuentra la manera de traducirse en mensajes, en acciones, en miradas y, por supuesto, en momentos.
Sólo puedo pensar que todo eso que llega a mi corazón cuando siento que tú estás cerca —que, por cierto, es en todo momento—, todo eso que me cambia el día, que me calma el alma y que hace sonreír a mi vida sin pedir permiso, sólo puedo llamarlo de una manera.
Amor.
Porque el amor nunca aprendió a explicarse; sólo aprendió a sentirse.
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