Hola 1.0
Así, sin conocernos, tuvimos la oportunidad de volar por el cielo. Confiamos el uno en el otro y nos entregamos en un solo vuelo. No había aún coincidencias visibles entre nosotros al principio; sólo latidos solitarios y deseos y suspiros guardados como secretos para quien supiera encontrarlos.
Al fin caminábamos solos, pensábamos mucho, seguíamos con lo cotidiano de la vida, con aquello que es necesario para complementar los momentos. Ambos tuvimos vidas pasadas y ganancias presentes. Ambos conocimos y sufrimos el amor, cada quien por su lado, claro, pero eso nos daba un punto a nuestro favor para querer conocernos sin saberlo.
Esperábamos aquellas tardes sospechosamente cálidas, en las que nos descubríamos mirando al horizonte, sin saber que, en algún punto, nuestras miradas se encontraban, no para vernos uno al otro, sino para acompañarse y saber juntas hasta dónde llegaban.
Sólo faltaba un hola para poder crear una historia; sólo faltaba un susurro convertido en destino para que nuestras coincidencias nos regalaran una vida.
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