Noche 1.0
Ella despertó aún en la oscuridad y, con sus dedos, buscó desesperadamente el primer latido. Se sorprendió, abrazada a las sábanas, y en ese momento sintió cómo una lágrima silenciosa bajaba por su mejilla. No quería creer que todo había sido un sueño. Quería sentir esos abrazos tan ciertos, esas caricias lentas y perfectas, y esos besos que te despertaban en la noche sin pedir permiso. Quería saber que todo era real, que no se le había escapado de las manos mientras dormía.
Los abrazos sin pedirlos, las caricias sin pedir nada a cambio, una sola palabra que pudiera demostrar todo el amor que había entre ellos. Se sentó en la cama, con el corazón aún temblando. Miró la ventana, que apenas dejaba pasar un rayito de luz, como si el día dudara en comenzar. Se sintió a sí misma, frágil y despierta. Se abrazó, buscando lo que aún no entendía.
Un ruido desde el baño, por fin la despertó. Sólo vio una sombra y una sonrisa inequívoca como señal de su presencia, y entonces lo supo: no había despertado de un sueño, sino del miedo de perderlo.
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