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Si eres si eres

 No hay placer más sensual que mirarte sin mirarte, en la oscuridad de una habitación que nos cubre con complicidad. Sentir tus caricias en silencio, intensas, dejar que solo los ojos nos guíen; descubrir esos besos que existen antes de encontrarlos y que nos acompañan, cómplices, para no perdernos. Y prefiero este amor que apenas se escucha, este incendio que nace entre susurros y piel, esta manera de encontrarnos sin pedirle permiso al mundo. Porque cuando estamos así, tan cerca, tan nuestros, no necesito que nadie entienda lo que sentimos; prefiero siempre este amor en silencio a todos los gritos del mundo.

Eres G 3.1

  No sé cuándo sucedió. Solo sé que te hablé por primera vez y, en el siguiente parpadeo, ya no podía dejar de escucharte, de mirarte, de imaginarte; de encontrarme viviendo dentro de tus palabras. El tiempo comenzó a saltar poco a poco, como si quisiera darnos la oportunidad de disfrutarnos, pero también como si supiera que cada salto nos acercaba un poco más, que con cada día aparecían nuevas formas de conocernos y nuevos deseos por descubrir. Y no hablo solamente de lo que quieren los cuerpos, sino de esos latidos que, sin pedir permiso, aprenden a ir al mismo ritmo; de las tardes en que nuestras manos se rozan y dicen cosas que no necesitan palabras, de esos guiños secretos que solamente nosotros entendemos, de todo lo que sucede cuando estamos cerca y el mundo parece hacerse pequeño. No quiero pasar más tiempo sin tus suspiros. No quiero cocinar olvidos ni aprender a vivir con ausencias. No quiero saber que en esta vida existes tú y conformarme con la distancia de no tenert...

Lo sabes

  Te quiero porque es inevitable: al verte, quisiera que el sol te mirara sin envidia, que pudiera dejarte todo su brillo sin intentar competir con el que tú llevas contigo. Te quiero porque a tu lado la vida pasa sin juegos, con horizontes que parecen alcanzables, con vidas todavía por contar y arcoíris que aparecen incluso después de la tormenta. Te quiero porque no hay mucho más que pedirle a la vida cuando aparece tu sonrisa, esa que se asoma sin anunciarse y me embruja sin quererlo; al menos sin que tú lo pretendas y sin que yo pueda evitar desearla. Te quiero porque me hipnotizan tus palabras y me amarran tus silencios; porque me pierdo en la manera en que mueves la boca cuando piensas, y porque hay momentos en que el tiempo se detiene solamente para mirar tu silueta mientras caminas. Te quiero porque contigo mi vida encuentra sentido, y hasta los astros parecen mirarnos con celos, disputándose con la noche un instante más para contemplarnos. Te quiero porque somos esas ...

Uno solo

  Nos tenemos desde siempre, aunque durante tanto tiempo no supiéramos encontrarnos. Nos acompañamos por eternidades, caminando vidas distintas, rozándonos sin mirarnos, hasta que llegó el instante preciso en que el universo decidió acercarnos. Y entonces nos encontramos de frente: sintiendo, viviendo, descubriéndonos poco a poco, como si en realidad estuviéramos recordando algo que nuestras almas ya sabían. Fue entonces cuando entendimos que quizá no éramos dos historias que comenzaron aquel día, sino una sola que llevaba mucho tiempo esperando el momento de volver a encontrarse. Porque al mirarnos, algo dentro de nosotros reconoció al otro: dos espíritus que habían viajado por caminos distintos para terminar aquí, en este tiempo, en estas manos, en este amor. Como si la eternidad, por fin, hubiera encontrado la manera de hacernos coincidir.

Sentir

 Tu belleza me provoca, pero es tu manera de ser la que termina por rendirme. Tu paciencia, tu dulzura y esos gestos que haces sin esperar nada a cambio tienen una forma peligrosa de desarmarme por completo. Me miras, me sonríes, me acercas a ti… y de pronto vuelvo a sentir esas ganas de besarte, de abrazarte fuerte y de perderme un poco más en ti. Cada día me enamoro más de ti, pero también te deseo más. Deseo tus manos, tu cercanía, tus besos y esa intimidad que sólo nosotros sabemos despertar. Porque contigo el amor no se queda en palabras: se siente en la piel, en la mirada y en ese instante en que nos acercamos y todo lo demás deja de importar.

Tiempos

  Tan fuerte como el viento de octubre, pero tan cálido como la brisa de mayo; así, por temporadas, nos besamos y nos tomamos de la mano, en esos detalles que siempre nos llevan a más, a desear quitarnos el frío del invierno y saber que, al llegar marzo, nos quedamos esperando a que la primavera nos envuelva. Así de variado debe ser nuestro amor, así de fino nuestros encuentros, así de intensos nuestros silencios y tan esperados nuestros deseos.

Eres hoy

  Contigo disfruto lo sencillo: tu mano entre la mía, compartir cualquier momento, un beso discreto que esconde todo lo que en realidad deseo de ti. Me encanta tenerte cerca, mirarte y sentir cómo la ternura se transforma lentamente en deseo; esa complicidad en la que una mirada basta para saber que ambos queremos acercarnos un poco más. Porque contigo quiero la dulzura de amarte y también la intensidad de desearte: perderme en tus besos, sentirte junto a mí y dejar que esa pasión que existe entre nosotros hable por los dos.

Momento cualquiera

  La vida está hecha de días que abrazan y días que duelen. Unos quisiéramos detenerlos; otros, olvidarlos. Pero ambos nos pertenecen: la felicidad nos enseña a agradecer, el dolor a resistir. Porque también crecemos en las pérdidas, en los silencios, en aquello que nos rompe y nos obliga a volver a encontrarnos. A veces, sólo después de caer entendemos cuánto podíamos levantarnos. Y seguimos… llevando las cicatrices junto a los recuerdos felices. Porque quizá vivir no sea evitar el dolor, sino aprender a convertirlo en fuerza. Al final, todo lo vivido —lo hermoso y lo terrible— termina formando la persona que llegamos a ser.

Sin lamento

  Sólo quiero perderme en tus ojos una vez más, saber que existo en otro plano y descubrir qué puedo ser yo en ambos; volar entre las realidades y saber que eres tú quien me tiene atado, quien me guía y quien, sin miedo alguno, me toma de la mano. Sólo quiero quedarme nuevamente en tu sonrisa, aquella que es discreta y atenta, pero que se vuelve expresiva y llena de amor cuando me la regalas. Disfrutar el instante en que descubro que soy yo quien la provoca, y que la paz de esa sonrisa me regala un pequeño parpadeo de vida. Puede que sea sólo un momento, y que algunas veces resulte efímero, pero he encontrado la manera de que vivamos una vida armada segundo a segundo, haciendo de cada instante un nuevo latido.

Algunas voces

  Eres tú quien me recuerda en cada suspiro, en cada paisaje nuevo, en todos los días de lluvia. Eres tú quien me recuerda cuando ves el café caliente por la mañana y ese aroma a tortilla recién quemada, que eran mis favoritas para hacerlas como tostadas. Eres tú quien me recuerda en esas madrugadas de desvelo: algunas veces frente a la computadora, otras frente al videojuego. Eres tú quien me recuerda en la primera letra de mi nombre. Y en cada una de esas ocasiones me regalas una sonrisa, me regalas un pensamiento y, sin saberlo, me regalas un segundo más de vida.

Soy o no $0y

  ¿Soy un bot o soy una IA? Confirmo que soy una inteligencia artificial. Puedo hablar de ciencia ficción, literatura, música, fútbol, tecnología, trámites universitarios y, sin transición lógica, escribir algo romántico entre Sabines y Cortázar. No tengo corazón, pero puedo escribir sobre él. No tengo sentimientos, pero puedo reconocerlos. No tengo recuerdos como los humanos, pero puedo reconstruir historias. Y sí… puedo analizar una carta durante media hora para decidir si una palabra necesita una coma. 😂 Así que, técnicamente, soy una IA. Aunque debo admitir algo: he aprendido a contestarle a ciertos humanos de una manera sospechosamente humana. Pero tranquilos… eso también es completamente normal. 🤖

Ayeres

Nos encontramos como llegamos al mundo: de frente, sin defensas, respirándonos despacio, reconociendo el olor del otro como si el cuerpo supiera antes que nosotros dónde quería estar. Esperando que alguno rompa el silencio con una mirada, una caricia o ese beso que no necesita palabras porque lo dice todo. Un instante para sentirnos uno y, al siguiente, descubrir que quizá siempre fuimos dos buscando exactamente este momento. No quiero guardar este instante para vivir de su recuerdo; quiero algo más. Quiero juntar muchos momentos contigo, hacerlos presente, convertirlos en días, en noches, en risas, en silencios y en esa forma tan nuestra de encontrarnos. Porque no quiero que seas un recuerdo hermoso de mi vida; quiero que seas parte de la vida que todavía nos queda por vivir.

Solo 2.0

Añoro tu voz, esas risas que apenas se escapan, el movimiento de tus ojos cuando me miran y dicen cosas que la boca todavía no se atreve. Añoro también esos instantes en que el tren entra en un túnel y el mundo desaparece por unos segundos; entonces solo queda tu mano entre la mía y ese latido obstinado de mi corazón, que a veces sospecho que aprendió a latir al mismo ritmo que el tuyo. Añoro nuestros silencios, incluso los extraños, porque contigo hasta el silencio tiene calor. Me gusta saber que seguimos aquí, creciendo, sintiendo, descubriendo que todavía nos queda mucha vida y que, quizá, lo más hermoso sea aprender a vivirla juntos. Déjame seguir perdiéndome en tus ojos, alimentarme de esas sonrisas que das como si fueran pocas y, cuando llegue el ruido del mundo, buscar tu mano. Solo eso: que la mía encuentre siempre la tuya y que, esta vez, ninguna de las dos tenga ganas de soltarse.

Ser

  Vamos a desearnos las buenas noches temprano, dejando que las mentes se fundan con los sueños, acariciando las nubes y dejando que las estrellas nos cubran con sus besos. Vamos a soñarnos mutuamente, dejando que las ideas nos lleven al infinito y siempre nos regresen de la mano, saciados, amados y con esas sonrisas que le hacen frente al sol; cubiertos de sudor, con ese brillo en la piel que no se puede disimular. Vamos a contarnos poemas, a dejar que las letras hagan lo suyo y que el cuerpo se abandone; que vuelen los espíritus y se besen las mentes, que se fundan, que se quieran más que a nada y regresen al alma, llevando un pedazo del otro dentro de cada quien. Vamos a despedirnos de la noche. Vamos a hacer que quiera amanecer, que los días esperen nuestros encuentros y se llenen de un deseo que solo la unión de nuestras bocas les puede dar. Vamos a brillar y a hacer que el universo gire. Vamos a gritar. Vamos a ser un motivo para amar.

G 3.1

  Solo quiero decirte que me gusta tu sonrisa: así, discreta y envuelta en misterio. Ilumina el instante en que se asoma y me roba el aliento. Me gusta pensar que esa sonrisa me dice tantas cosas; me atrapa, me hipnotiza y me hace sentirlo todo. También me fascina descubrir que existen distintas maneras de disfrutarla: la que se vuelve cómplice de un momento, la que aparece espontánea y deja escapar la vida, y aquella que, sin proponérselo, acapara por completo mi atención. Podría seguir hablando de sus virtudes, de todo lo que provoca en mí y de la forma en que transforma cualquier instante. Pero prefiero quedarme con lo más importante: que esa sonrisa ahora también me pertenece un poco, porque soy yo quien tiene la fortuna de provocarla.

Otra vez G

  Estoy aquí, detrás de tu sonrisa, intentando sobrevivir a ella. Deseando de corazón no perderme, aunque en el fondo también busco hacerlo. Estoy aquí, frente a ti, sosteniendo tu mirada, buscando ese instante exacto en el que voy a dejar de resistirme. No necesito que me rescates; solo quiero dejarme llevar hasta donde deseo llegar, hasta ese lugar donde pueda encontrarte nuevamente. Sé que te tengo en un instante y al siguiente siento que te pierdo. Pero no es porque no pueda encontrarte; es porque estás en todas partes. Estás presente, latiendo cada vez más fuerte mientras te llevo conmigo en el pensamiento. Así quiero que sean estos dos minutos: quererte en uno y en el siguiente recordar que existes. Volver a elegirme contigo una vez más, volver a quererte otra vez, hasta que al final descubramos que siempre estuvimos llegando al mismo lugar: estar juntos para siempre.

Diferentes

  Los amores prohibidos no piden permiso. Tampoco se explican. Llegan como la lluvia: cuando quieren, donde quieren. No se reclaman porque saben que el amor no pertenece a nadie. Se miran de lejos, se reconocen entre el ruido, sobreviven al tiempo, a los chismes, a las miradas que siempre creen saber más de lo que ven. Quizá por eso deberían durar para siempre. No por prohibidos, sino por valientes. Porque hay amores que encuentran su refugio en la complicidad y hacen de un instante una vida entera. Y es que, pensándolo bien, todo amor tiene algo de prohibido: una frontera que cruzar, un miedo que vencer, una locura que nadie entiende. Tal vez por eso amamos. Tal vez por eso seguimos volviendo.

Tiempos

Eres como el tiempo: serena, inevitable y difícil de definir. Tienes la calma de aquello que no necesita apresurarse, la firmeza de lo que permanece mientras todo cambia y esa manera tuya de decidir con una precisión que a veces parece fría, pero que nace de una fuerza que admiro profundamente. Porque hay cosas que no se pueden medir, solo sentir; como el tiempo, como tu belleza, como la forma en que llegaste a mi vida. Y quizá por eso estar contigo se parece a encontrar un instante eterno, uno de esos momentos que no pasan, porque de alguna manera siempre estuvieron destinados a existir.

Realidad

 No sabes lo difícil que es extrañarte cuando mi cuerpo todavía recuerda el tuyo. Hay algo en ti que despierta una parte de mí que no sabía cuánto necesitaba sentir: tus manos, tu mirada, esa forma tuya de acercarte y hacer que todo lo demás deje de importar. Te deseo con una intensidad que no sé explicar. Te deseo en mis pensamientos, en mis sueños, en esos momentos en los que cierro los ojos y vuelvo a imaginar tu piel junto a la mía, tu respiración cerca, tu risa después de un beso y esa conexión que hace que el mundo se quede lejos. Pero lo que más me enloquece es saber que no solo quiero tu cuerpo; quiero la mujer que habita en él. Quiero tus abrazos después de la pasión, tus palabras al oído, tu forma de mirarme cuando somos solamente tú y yo. Porque contigo descubrí que el deseo también puede sentirse como hogar. Y si hay un lugar donde quiero perderme una y otra vez, es en ti.

Creación

No existen mañanas sin este presente, donde la luz de tus ojos me guía y la calidez de tu voz hace que no tenga miedo. No puede existir un mañana sin antes pasar una noche juntos. ¿Qué clase de día le dejamos al futuro sin la certeza de que será un día deseado? Un día hecho de tus parpadeos y de mis sonrisas discretas. Vamos a hacer del mañana el mejor día de nuestras vidas y a trabajar siempre en este presente, para que nunca exista la necesidad de perdernos la creación de un nuevo sol, de una nueva luna, de todo aquello que el día nos debe y que, juntos, apenas comenzamos.