Lo sabes
Te quiero porque es inevitable: al verte, quisiera que el sol te mirara sin envidia, que pudiera dejarte todo su brillo sin intentar competir con el que tú llevas contigo.
Te quiero porque a tu lado la vida pasa sin juegos, con horizontes que parecen alcanzables, con vidas todavía por contar y arcoíris que aparecen incluso después de la tormenta.
Te quiero porque no hay mucho más que pedirle a la vida cuando aparece tu sonrisa, esa que se asoma sin anunciarse y me embruja sin quererlo; al menos sin que tú lo pretendas y sin que yo pueda evitar desearla.
Te quiero porque me hipnotizan tus palabras y me amarran tus silencios; porque me pierdo en la manera en que mueves la boca cuando piensas, y porque hay momentos en que el tiempo se detiene solamente para mirar tu silueta mientras caminas.
Te quiero porque contigo mi vida encuentra sentido, y hasta los astros parecen mirarnos con celos, disputándose con la noche un instante más para contemplarnos.
Te quiero porque somos esas rimas que la vida escribe cuando quiere acertar; esos versos que se buscan, se encuentran, resucitan y nunca terminan de tener suficiente el uno del otro.
Te quiero porque contigo no solamente vivo: existo.
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