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Mostrando las entradas de enero, 2026

Números

 Las dimensiones existen y el tiempo nunca se detiene; las estadísticas existen y las matemáticas nos dan un lenguaje que intenta explicar lo que sentimos, lo que vivimos y lo que es necesario para encontrarnos, aunque a veces el corazón se adelante a cualquier cálculo. Una vez llegado al resultado, viene esa explosión de sentimientos que desborda los números y se siente en el pecho; aparece ese tiempo en donde ya no es uno, sino somos dos, compartiendo el mismo pulso y la misma respiración; viene el momento que es nuestro, cuando mirarnos confirma la ecuación, cuando el resultado deja de ser idea y se vuelve presencia, y es ahí donde se ratifica la verdad y se decide quedarse para disfrutarla. Déjame sumar, ayúdame a multiplicar y seamos la fórmula adecuada que no solo funciona, sino que nos sostiene, nos elige y nos permite amarnos sin necesidad de demostraciones.

Kiss 10.1

  Besos robados o besos entregados, besos siniestros y besos sin deseo, besos atrapados o tal vez besos negados, besos sinceros y besos que cubren heridas, besos que no quieren y besos que hieren, besos a medias y besos que consumen los labios por entero, besos que son míos y que se convierten en besos tuyos, besos de labios que se desean y besos que siempre se guardan sin estrenarse. Así nos podemos vivir la vida, y nunca serían suficientes, nunca serían los necesarios, y siempre saldrían de los mismos labios, estos que se mueren por conocer los tuyos.

Mejor

 Cuando se acabaron las lágrimas, tuve el valor de preguntar qué fue lo que pasó. Te quedaste en silencio, un silencio largo, denso, pensando tu respuesta, y después de unos minutos dijiste: nada, no pasó nada, como si esas palabras bastaran, sin darme tiempo de reaccionar. Me perdí en mis pensamientos, aferrada al ritmo de mis latidos, pero aún quería saber qué pasaba. Te miré y me negaste con la cabeza, evitando mis ojos. Entonces, de tu boca sólo salió: Eres un desastre adictivo, eres un mal necesario, eres todo lo que soñé desde pequeña, pero eso es demasiado para mí. No sé cómo reaccioné, no sé qué fue lo que dije; sentí cómo esas palabras se clavaban una a una, y sólo me sumergí en la oscuridad de un pensamiento, en el eco de tu voz, y en el deseo imposible de entender tus palabras, sabiendo que, al hacerlo, algo en mí ya no volvería a ser igual.

Noche 1.0

  Ella despertó aún en la oscuridad y, con sus dedos, buscó desesperadamente el primer latido. Se sorprendió, abrazada a las sábanas, y en ese momento sintió cómo una lágrima silenciosa bajaba por su mejilla. No quería creer que todo había sido un sueño. Quería sentir esos abrazos tan ciertos, esas caricias lentas y perfectas, y esos besos que te despertaban en la noche sin pedir permiso. Quería saber que todo era real, que no se le había escapado de las manos mientras dormía. Los abrazos sin pedirlos, las caricias sin pedir nada a cambio, una sola palabra que pudiera demostrar todo el amor que había entre ellos. Se sentó en la cama, con el corazón aún temblando. Miró la ventana, que apenas dejaba pasar un rayito de luz, como si el día dudara en comenzar. Se sintió a sí misma, frágil y despierta. Se abrazó, buscando lo que aún no entendía. Un ruido desde el baño, por fin la despertó. Sólo vio una sombra y una sonrisa inequívoca como señal de su presencia, y entonces lo supo: no h...