Ayeres
Nos encontramos como llegamos al mundo: de frente, sin defensas, respirándonos despacio, reconociendo el olor del otro como si el cuerpo supiera antes que nosotros dónde quería estar. Esperando que alguno rompa el silencio con una mirada, una caricia o ese beso que no necesita palabras porque lo dice todo. Un instante para sentirnos uno y, al siguiente, descubrir que quizá siempre fuimos dos buscando exactamente este momento.
No quiero guardar este instante para vivir de su recuerdo; quiero algo más. Quiero juntar muchos momentos contigo, hacerlos presente, convertirlos en días, en noches, en risas, en silencios y en esa forma tan nuestra de encontrarnos. Porque no quiero que seas un recuerdo hermoso de mi vida; quiero que seas parte de la vida que todavía nos queda por vivir.
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