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Ideas

  Con tan solo acariciar tu calor, imagino respirar tu pasión; colisionar con los astros por tu amor y empezar de nuevo el ciclo que nos lleva al momento de la creación. Porque, si el universo tuviera que nacer otra vez, no le pediría nada más que volver a encontrarte.

Eres tú

Me gusta cuando sonríes porque siento que mi alma respira. Me gusta cuando escucho tu voz porque toda mi piel se siente fresca, como por la mañana. Me gusta cuando parpadeas porque así entiendo que el tiempo pasa y que el mundo te debe todo. Me gusta cuando te quedas en silencio, porque admiro la tranquilidad de la vida, el calor del deseo y esa falta de sonido que sólo nos deja sentir cómo respiramos. Y entonces entiendo que no me gustas por todo eso. Todo eso me gusta porque eres tú.

Solo así

Vamos a platicar del amor: de cómo se siente cuando nos hablamos, cuando nos besamos, cuando nos miramos hasta olvidarnos de respirar. Vamos a platicar de los dos, de esas ganas que ambos conocemos, de los momentos que tenemos y de las despedidas que nunca queremos. Vamos a platicar del futuro: de los días que nos esperan, de las risas que aún nos faltan, de los besos que aguardan su momento y de los abrazos que, estoy seguro, siempre encontrarán el camino. Vamos a platicar de ti y de mí, porque no hay conversación que prefiera más que la de una vida escrita contigo.

Deseos

  Te tengo y te pierdo en un instante, en esa chispa de tiempo que para el mundo es un segundo y para mí, una eternidad. No alcanzan las eternidades para explicar lo que mi soledad siente cada vez que te pierdo así, de repente. No basta una vida para terminar nuestras pláticas; no basta una vida para contarte mis sueños. No bastan dos vidas para desearte tanto, ni dos vidas para empezar de nuevo. Necesito tres vidas para perderme, necesito tres vidas para encontrarnos, necesito tres vidas para entender tu sonrisa. Solo bastan tres vidas para encontrar contigo el sentido de todas las demás.

Hay amores

  A veces me pregunto cuántos nombres puede llevar el amor. Existen los amores que matan: los que desgastan el alma con la ausencia, los que confunden el dolor con la costumbre y dejan cicatrices que el tiempo apenas consigue acariciar. También habitan los amores que salvan. Los que llegan sin hacer ruido, reconstruyen lo que parecía perdido y, con la ternura de una sola mirada, nos devuelven la esperanza de creer que el corazón siempre puede volver a florecer. Hay, además, amores que viven. No porque sean eternos, sino porque cada día deciden elegirse otra vez; porque encuentran refugio en una sonrisa discreta, en una caricia paciente y en el privilegio de caminar de la mano hacia el mismo horizonte. Y luego está el amor como el tuyo. No vino a rescatarme ni a herirme: vino a dar sentido a la fuerza que ya existía en mí. Es el amor en el que deseo permanecer, el que me inspira a ser un mejor hombre, el que quisiera abrazar hasta el último de mis días; porque, si alguna historia...

G 2.8

  Antes de que la lluvia bese la tierra, el mundo guarda un breve silencio. Entonces cae con una elegancia serena que transforma todo cuanto toca. Siempre me recuerda a ti: a la calma de tu seriedad y a esa sonrisa discreta que, sin proponérselo, ilumina mi corazón. Pero ni la lluvia posee el encanto de tus ojos. En ellos encuentro un refugio del que nunca deseo salir; basta una mirada para perderme en su profundidad y descubrir, una vez más, que el lugar más hermoso donde puedo extraviarme siempre será el reflejo de tu mirada.

Dos visiones

  Comenzó como una lluvia fuera de tiempo; tan solo cayeron las gotas, y cada una de ellas con un sentimiento, una gama de sensaciones y una inundación de posibilidades. No quedaban más que dos caminos: tratar de no mojarme y proteger todos mis sentimientos, aislando al mundo de mis pensamientos y buscando no ser aquel que se queda esperando a que la lluvia pasara, esperando a que la vida regresara, esperando a que alguien llegara a salvarme. Y, por otro lado, tomar valor para enfrentar esa gama de lágrimas, de risas, de sabores que no siempre son agradables; dejar que el todo te empape y tratar de organizar cómo vivir, cómo reír y cómo amar. Tan solo eso: vivir en la comodidad de no saber nada o vivir en la comodidad de conocer que hay vidas diferentes.

G 2.7

Mis ojos nunca aprendieron a conformarse; desde que te encontraron, hicieron de tu silueta el único lugar donde quieren perderse. Y es que mirarte se ha convertido en una de mis formas favoritas de quererte. A veces me descubro observándote en silencio, recorriendo cada detalle de ti como quien contempla una obra de arte sabiendo que jamás terminará de descubrirla. Tu rostro tiene esa belleza ligera que parece suspendida en el aire, y tu sonrisa, tan discreta como irresistible, siempre termina provocando la mía… y algo más que guardo para cuando estamos lo suficientemente cerca. No sé en qué momento tus manos comenzaron a convertirse en mi refugio, ni cuándo tus piernas empezaron a robarse mis pensamientos con tanta facilidad. Solo sé que, cuando llego a la curva de tus caderas con la mirada, el tiempo deja de importarme y el deseo se instala entre los dos con absoluta naturalidad. Me vuelves un hombre incapaz de fingir indiferencia; quiero acercarme, sentir tu respiración mezclándose...

G 2.6

  Dicen que el corazón late para recordarnos que seguimos vivos; que con cada latido empuja la sangre, sostiene los sueños y le regala al cuerpo la fuerza necesaria para abrazar un nuevo día. Nunca se cansa, nunca pide descanso; simplemente insiste, como si conociera un motivo que la razón aún no alcanza a comprender. Y, sin embargo, hay momentos en los que parece cambiar su compás, como si descubriera un ritmo distinto que nadie le enseñó y que sólo él supiera reconocer. Fue entonces cuando entendí que el corazón no sólo sabe mantenernos con vida, también sabe elegir por quién quiere latir. Desde que llegaste, cada mirada tuya marca ese nuevo ritmo, cada sonrisa le da un motivo más para seguir adelante y cada instante a tu lado le recuerda dónde pertenece. Porque un corazón sano late para demostrar que está vivo; un corazón enamorado late porque encontró a la persona por la que desea vivir cada uno de esos latidos.

G 2.5

Hay miradas que iluminan, miradas que abrazan, miradas que dan calma y miradas que enamoran; la tuya hace las cuatro al mismo tiempo. En un solo instante encuentra mis dudas, acaricia mis silencios, alegra mis días y le recuerda a mi corazón que el mejor lugar para quedarse siempre será donde habitan tus ojos. Por eso mírame, hoy, mañana y todos los días que la vida nos regale. Mírame con esa ternura que desarma mis miedos, con ese amor que vuelve extraordinario lo cotidiano y con esa luz que hace de mi mundo un hogar. Si algún día pudiera pedir un solo deseo, sería que jamás dejaras de mirarme así, porque en tu mirada encontré la forma más hermosa de sentirme amado.

Verte

  No pretendo cambiar tu mundo; jamás intentaría alterar el camino que has construido ni la vida que has aprendido a sostener con tus propias manos. No quiero ser quien te transforme, porque la mujer que eres ya posee una belleza que no necesita ser reinventada. Solo te pediría un instante. Un momento para que te miraras a ti misma con los ojos con los que yo te miro. Que descubrieras la fuerza que escondes cuando dudas, la ternura que regalas sin darte cuenta, la luz que llevas incluso en los días en que crees haberla perdido. Que pudieras reconocer en tu reflejo a esa mujer extraordinaria que, quizá por costumbre o por modestia, olvida contemplarse. Si lograras verte como yo te veo, entenderías que nunca quise cambiarte. Porque todo aquello de lo que me enamoro ya estaba en ti mucho antes de que nuestros caminos se encontraran.

Sin rumbo

  Beso a beso se nos acabó el mundo. Ese mapa que se dibuja en toda tu piel, que de día me lleva al infinito y de noche me hace navegar por los límites sin explorar, buscando refugio en algún momento; la calidez de la playa de tu sonrisa y el éxtasis del reflejo del sol en tu mirada. Seguir sin miedo por las cordilleras que son tus costillas y todas las maravillas que me hacen sentir cuando llego a la cima. Así me pierdo porque yo quiero, y espero que, con la brújula del deseo, me dejes perderme mil veces y me encuentres siempre, sediento de tu compañía.

Reacciones

No llevo la cuenta de todos los besos que nos hemos dado, y he disfrutado cada uno de ellos como si hubiera sido el último. Tampoco puedo decirte cuántas veces me he quedado mirando tus ojos hasta perderme en el tiempo, en mis pensamientos y en ese lugar al que llego cada vez que estoy contigo, un lugar del que ya no quiero salir jamás. No quiero que pienses que no recuerdo las fechas o que no le doy importancia a cada uno de los momentos que hemos vivido. No tengo un pretexto para ello. Solo puedo decirte que disfruto cada día reviviendo, incluso en mis sueños, todo aquello que hizo latir mi corazón cuando hablamos, cuando reímos, cuando nos abrazamos y cuando nuestros labios volvieron a encontrarse. Te has convertido en ese lugar seguro donde siempre quiero volver. Y, sin darme cuenta, desde que te conocí comenzó una vida que no sabía que necesitaba, una vida en la que cada día tiene más sentido simplemente porque tú formas parte de él.

G 2.3

  Eres aquel sol que no solo me calienta en invierno, sino que me mantiene vivo el resto del año. Eres ese refugio que he buscado toda mi vida y que, ahora que por fin encuentro, no quiero abandonar jamás. Eres todas esas ideas que se quedaron guardadas en mi mente; esas historias que siempre tenían un final feliz, pero que yo aún no sabía cómo interpretar. Eres cada sonrisa que se dibuja en mi rostro, la combinación de todas las alegrías del mundo, de todos los poemas que me gustan y de todas las canciones que logran estremecer mi corazón. Y eso es solo una pequeña parte de todo lo que se me ocurre cuando pienso en ti. Me faltan muchas palabras para acercarme a lo que realmente significas para mí, pero creo que es un buen comienzo. Porque, sin darme cuenta, ya empecé a escribir una historia… y tú eres la primera palabra.

G 2.9

  Quiero tener tu olor en mi cuerpo, dejar que se funda con mi piel hasta no saber dónde terminas tú y dónde comienzo yo. Que cada abrazo deje una huella silenciosa, de esas que el tiempo no borra, y que al cerrar los ojos vuelva a sentirte tan cerca que mi respiración pronuncie tu nombre sin decir una sola palabra. Quiero tener tu sabor en mis labios, saborearte una y otra vez hasta convertir cada beso en un recuerdo imposible de olvidar, y tener tu mirada en mi corazón, porque en ella encuentro el refugio de mi ternura y el origen de mi deseo. Quiero que cada vez que nuestros ojos se encuentren, el mundo desaparezca por un instante y sólo existamos tú y yo, unidos por ese anhelo que nace del alma y termina estremeciendo la piel.

Otros días

Vamos a volar, vamos a vivir, sin miedo y sin ataduras; con miradas que nos capturan y besos que nos liberan. Con esas caricias que nos llevan al infinito y ese latido del corazón que no solo marca el destino, sino que lo construye para los dos. Vamos a encontrarnos en cada instante, en cada suspiro compartido, sin preocuparnos por el tiempo ni por las distancias. Que el mundo siga girando mientras nosotros aprendemos a ser refugio, deseo y compañía. Y así, sin relojes que nos persigan y con todas las eternidades posibles aguardándonos, seguiremos caminando juntos, tomados del alma, descubriendo que el amor más hermoso no es el que espera al futuro, sino el que se atreve a vivir plenamente el presente.

Sonido

 Hoy  escuché tu voz por primera vez. Pasé muchas tardes imaginando cómo sería su tono, cuál sería su cadencia, cómo reaccionaría al momento de escucharte, y nada de eso me sirvió. Te escuché muy diferente a como mi mente lo pensaba, pero te escuché igual de fresca, dulce y amorosa como mi corazón lo quería. No sé qué pase en el futuro, no sé qué nos depare el destino. Sólo sé que, en este camino, quiero escuchar todos los días mi nombre en tu voz, como si cada vez fuera la primera vez que mi corazón la reconoce.

G 2.2 e

Tus ojos tienen la extraña capacidad de detener el tiempo cuando se encuentran con los míos. En ese instante, las palabras sobran y el silencio se vuelve cómplice de todo aquello que sentimos. Basta una mirada tuya para que el mundo desaparezca alrededor y sólo quede esa conexión invisible donde el amor, el deseo y la complicidad se abrazan con la suavidad de un sueño del que nunca quisiera despertar. Me gusta cuando tus ojos buscan los míos y se quedan allí, robándome el aliento y regalándome esa sensación hermosa de estar exactamente donde quiero estar. Porque en ese juego secreto de miradas compartidas cabe un universo entero: las ganas de besarte, la paz de tenerte cerca y la certeza de que, entre todas las casualidades de la vida, tú te has convertido en mi lugar favorito. Y aunque nuestros labios callen, nuestros corazones siempre encuentran la manera de decirse cuánto se aman.

Ideas para trabajar

  Te busqué en los caminos equivocados sin saber que no eras un lugar al que llegar, sino una sensación por reconocer. Y cuando apareciste, no te encontré con los ojos ni con las manos; te encontré con esa certeza extraña que nace cuando el amor y el deseo dejan de pelear entre sí y comienzan a latir con el mismo corazón. Te he buscado sin saberlo, te he encontrado al sentirlo, es más fuerte que un latido, es la mezcla del amor y el deseo

Otro

  Te he buscado sin saberlo en cada historia incompleta, en cada abrazo que no logró quedarse y en cada madrugada que se sintió demasiado larga. Y ahora que te he encontrado al sentirte, comprendo que lo nuestro es más fuerte que un latido: es esa mezcla perfecta entre el amor que acaricia el alma y el deseo que incendia la piel con sólo imaginar tu cercanía. Hay algo en ti que me desarma y me reclama al mismo tiempo. Quiero perderme en tus ojos, acercarme a tu sonrisa y quedarme suspendido en ese instante donde el corazón se acelera y el mundo desaparece. Porque cuando pienso en ti, el amor me llena el pecho y el deseo me recorre entero, como una corriente dulce e inevitable que siempre termina llevándome de vuelta a ti.