Así
Regálame un beso y yo te regalo una flor, dejo mi corazón en ella como tú tienes en los labios mi razón, mírame cómo aquella tarde de nerviosas risas y de flechazos incontrolables, sígueme con el pensamiento y encontrémonos en nuestro lugar secreto, aunque yo no exista y tú vivas en una mente sin recuerdos. Bésame e inicia el juego...
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