Dudas 1.1
De quién fue la voz que aprendió a dolerte en silencio? ¿De quién aquella mirada que aún te inclina el alma hacia el suelo? ¿Quién deshojó tu nombre del amor hasta dejarte sin pulso, sin refugio en el pecho? Todos venimos de alguna herida, de un eco que nos rompe el sentido; y aun así, somos carne que insiste: basta un susurro al oído para incendiar lo que creíamos perdido. Hubo un tiempo en que una presencia bastaba, como lluvia tibia sobre las grietas, como aire devolviéndole al pecho su casa. Y ahora mírate… con el mundo abierto como una herida nueva, con los días temblando en la punta de los dedos: ¿por qué sigues abrazando el daño como si fuera lo único cierto? ¿por qué te aferras a la herida como si te definiera por dentro? ¿por qué no quieres sanar… aunque ya no quede nadie que te esté rompiendo?