G 1.7
Boca a boca y beso a beso, así, lentamente, el deseo deja de ser incendio para convertirse en esa fuerza invisible que habita el alma y nos empuja a cometer locuras; las mismas que nos liberan por la noche y nos persiguen dulcemente durante el día. No nos hipnotiza… simplemente nos mantiene juntos sin darnos cuenta. Pasa la vida, pero la vida no ocurre en un instante; está hecha de millones de segundos, y en cada uno de ellos vive una caricia, late el amor y aparece el otro frente a nosotros como el primer beso repetido eternamente. Quiero quedarme suspendido en el tiempo, beso tras beso contigo, recorriendo el universo como dos cuerpos que aprendieron que amar también es permanecer.