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Mostrando las entradas de marzo, 2026

Más de esos

 Uno de esos besos robados, que regresan el alma y hacen perder el aliento, en una mujer de mirada valiente y sonrisa cómplice. Uno de esos besos lentos, que se derriten despacio sobre los labios, en una mujer de piel tibia y paciencia infinita. Uno de esos besos traviesos, que nacen peligrosamente cerca de la risa, en una mujer de ojos curiosos y dulzura inquieta. Uno de esos besos profundos, que silencian al mundo mientras el pulso se acelera, en una mujer de voz suave y fuego discreto. Uno de esos besos inevitables, de los que empiezan como roce… y terminan como incendio, en una mujer de alma libre y ternura peligrosa. Y entonces lo supe, sin ruido: no necesito buscar en otros labios… porque todos esos besos —los que imaginé, los que me faltaban, los que no sabía nombrar— ya los conocí en ti…

Otra versión

 Hoy otra vez fingí que dormía. Llegaste tranquila… tal vez algo volada, con deseos que ya no eran míos, pero aun así llegaste. El alcohol te dio el valor y la costumbre te empujó hasta mi lado, como si mi nombre todavía viviera en tu cuerpo. Vi volar tu ropa sin inhibiciones. Escuché aterrizar tu pudor al borde de mis ganas —ya despiertas, ya rendidas—. Y cuando tu fragancia volvió a tocarme, estiré los brazos despacio… con esa esperanza torpe de que todo fuera un sueño y no esta verdad que me quema. Tu sabor era distinto. Más ajeno. Más peligroso. Tu olor venía de otro camino… pero cuando tus labios encontraron los míos, maldita sea, mi cuerpo te reconoció como si nunca te hubieras ido. Nos tuvimos un rato con los mismos juegos de siempre, pero ya no era igual. Había prisa en tu piel… y hambre en la mía. Nos bebimos los labios con esa sed vieja que no sabe morir, y nos consumimos casi dormidos, casi culpables, casi rotos. Para ti fue solo terminar bien la noche, apagar el fuego d...