Más de esos
Uno de esos besos robados, que regresan el alma y hacen perder el aliento, en una mujer de mirada valiente y sonrisa cómplice. Uno de esos besos lentos, que se derriten despacio sobre los labios, en una mujer de piel tibia y paciencia infinita. Uno de esos besos traviesos, que nacen peligrosamente cerca de la risa, en una mujer de ojos curiosos y dulzura inquieta. Uno de esos besos profundos, que silencian al mundo mientras el pulso se acelera, en una mujer de voz suave y fuego discreto. Uno de esos besos inevitables, de los que empiezan como roce… y terminan como incendio, en una mujer de alma libre y ternura peligrosa. Y entonces lo supe, sin ruido: no necesito buscar en otros labios… porque todos esos besos —los que imaginé, los que me faltaban, los que no sabía nombrar— ya los conocí en ti…