Diario

Me gustas de todas las maneras en que una mujer puede gustarle a un hombre: con tus risas claras y tus silencios inquietos, con tus certezas firmes y tus dudas suaves, en tus días altos y también cuando el mundo pesa. Me gustas cuando amanece sobre tu mirada y cuando la noche nos vuelve más cercanos; me gustas mientras hablas, mientras callas, mientras existes sin darte cuenta de lo mucho que ocupas en mí. En cada acción pequeña —preparar un café, caminar juntos, cruzar miradas al pasar— encuentro un motivo nuevo para quererte.

Me gustas en cada parpadeo que se me escapa pensando en ti, en cada instante cotidiano que se vuelve amor sólo porque estás. No te quiero desde la perfección, te quiero desde lo real: desde lo que somos cuando nos equivocamos y volvemos a intentar, cuando dudamos y aun así nos elegimos. Me gustas así, completa, verdadera, mía y libre, como se gustan las cosas que llegan para quedarse sin pedir permiso.


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